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Cinco Héroes Cubanos
Qué sabes sobre estos valientes hombres?

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Entradas por tag: amor
Mostrando 1 a 10, de 11 entrada/s en total:
14 de Febrero, 2015 · Cinco Prisioneros en USA


Queridas hermanas y hermanos: 

Hoy fue nuestro primer Dia del Amor y la Amistad juntos, despues de 21 anos, y queremos dar las gracias a quienes con sus esfuerzos solidarios, y con su continuo apoyo, hicieron posible la felicidad que ahora vivimos. 
Felicidades a todos!

Un fuerte abrazo:

Adriana y Gerardo.

publicado por rcbaez a las 22:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
14 de Febrero, 2015 · Cinco Prisioneros en USA

 

 

El disco presentado este viernes entrelaza 11 poemas declamados y musicalizados, y es un acabado producto que estampa además dos pinturas confeccionadas por el conocido autor de Regresaré

Llegaron a la Cabaña los versos de Tony. Con la música de Augusto Blanca y Pepe Ordaz flotaban en la capilla donde se encuentra la sala de presentaciones Lezama Lima. Tony exclamó: «estar aquí parece un milagro», y la luz que entraba por las anchas puertas coloniales, y la brisa de la bahía le parecieron una confirmación.

Entonces compartió con una apretada audiencia cómo surgió Indefinidas confesiones cuando aún estaba en prisión, cuánto la poesía le sirvió para llenar el tiempo, y cómo estos poemas personalísimos, que había reservado para sí, se convirtieron en canciones.

El disco, que entrelaza 11 poemas declamados y musicalizados, es un acabado producto que estampa además dos pinturas confeccionadas por el conocido autor de Regresaré. Este proyecto, lanzado por Bis Music, rebasó los límites del propio CD y continuó creciendo hasta la realización de un documental homónimo y un video clip que, para celebrar el Día de los enamorados, se estrenará este sábado en la Mesa Redonda. La esencia del disco la resume Tony: «regalar amor, y que con este mismo amor sigamos construyendo la Cuba que necesitamos».

 Fuente Juventud Rebelde


publicado por rcbaez a las 03:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
11 de Febrero, 2015 · Cinco Prisioneros en USA

Gerardo y Adriana: sublime amor.Gerardo y Adriana: sublime amor.La Habana, Cuba.- Un ejemplo de valor, sacrificio y profundo amor por sus seres más allegados y su pueblo han dado Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero.

Estos Cinco Héroes fueron detenidos injustamente en Estados Unidos el 12 de septiembre de 1998 por prevenir acciones terroristas contra Cuba.

Lejos de sus madres, esposas e hijos, esos heroicos revolucionarios se encuentran de regreso a la Patria para volcar todo su cariño hacia los suyos.

Como afirmó la escritora afronorteamericana Alice Walker: "La historia de los Cinco Cubanos es una historia de valor, gran sacrificio y amor".

De nuevo en Cuba, Los Cinco celebrarán este 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, rodeados del cariño familiar y de un pueblo convencido de la justicia de una causa, que ha demostrado que el amor todo lo puede.

Gerardo y Adriana: sublime amor

Este 14 de febrero, el amor inundará la vida de Los Cinco y sus familiares.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero regresaron a suelo cubano, para sumarse a René González y Fernando González, cuya felicidad se ha visto completa con la vuelta de sus compañeros de ideales.

Gema ha venido a colmar la dicha.Gema ha venido a colmar la dicha.El Día del Amor se abre ante ellos con toda la plenitud para recuperar los años tras las rejas y prodigar todo el cariño a madres, esposas e hijos.

Por si fuera poco para esta gran familia de héroes, Gerardo Hernández y Adriana Pérez son padres, desde el 6 de enero último, de una preciosa niña, Gema, que ha venido a colmar la dicha ante el regreso del amado.

Caricias, mimos y besos acaparan todo el tiempo de la pequeña, un sublime regalo para la pareja este 14 de febrero, que la estrechará bien fuerte en un día tan especial como el del amor.

Fuente Radio Reloj

publicado por rcbaez a las 01:03 · Sin comentarios  ·  Recomendar
26 de Diciembre, 2014 · Cinco Prisioneros en USA

Hoy quiero rendir homenaje a las mujeres valientes,
Que adoraron a sus hombres y esperaron resistentes.
Reconozco la grandeza de los Héroes de la Patria,
Que sin duda soportaron inclemencias de su encierro.
Pero si grandes son ellos, por su firmeza y hombría,
Inmensas son sus mujeres que esperaron cada día.
 
Yo quiero rendir homenaje a los Héroes de la Patria,
Por enaltar la grandeza de las razones cubanas.
Pero quiero que todo el mundo recuerde en este día
La trayectoria inminente de las mujeres cubanas
Que desde la hispana conquista con Casiguaya y Mariana
Demostraron la justicia que por siglos nos atrapa.
 
Yo quiero rendir homenaje al vientre materno de Adriana,
Que con su “GEMA” preciosa ha conquistado las almas
De millones de cubanos que hoy felices por sus Héroes
Descubrimos que el amor puede más que mil tridentes.
 
Hoy quiero rendir homenaje a los Héroes de la Patria.
A ellos, yo los adoro. A ellas las venero por siempre.


-Libélula-


Texto tomado del blog La Santa Mambisa

Fotos RCBáez e Ismael Francisco

publicado por rcbaez a las 03:39 · Sin comentarios  ·  Recomendar
14 de Febrero, 2014 · Cinco Prisioneros en USA

Por Ida Garberi*

“Me parece haber amado con fuerza de Cinco cubriendo el encanto, el amor a cada segundo, en cada instante. Feliz he sido solo con amor, cuando encuentre algo digno de glorificar ha habido fiesta en mi corazón y en mi alma toda. Soy devota y apasionada, fiel hasta las raíces pues el verdadero amor no vive bajo la infidelidad.

 Al mundo vine llena de amor y fuerzas, me iré con lo que vine multiplicada, y glorificando a la vida y al hombre”.

 Celia Hart Santamaría

 

Había decidido hacer una entrevista a Antonio Guerrero sobre el 14 de febrero para recordar su enorme amistad con mi hermana del alma, Celia Hart Santamaría, pero hechos, que no hace falta nombrar, pusieron difícil el asunto. Entonces, para escribir, en este día del amor y de la amistad, decidí “robarle a Celia” palabras maravillosas que nos dejó… que yo suscribo totalmente, como cuando nos recordó que para traer a los Cinco de vuelta (como piensan muchos equivocados) no bastan sus fotos en las tiendas. Y seguía diciendo Celia que no le gustaba cuando “les dieron a los Cinco tantos títulos honorarios como si estuvieran muertos. ¡Vivos están, y muy vivos, más vivos que nadie!”.

 Estar “ligada a los Cinco por un lazo que aunque me empeño, no puedo disolver” significa a veces llorar, “y creo que nos toque todavía llorar mucho, con esta mezcla de indignación, pudor y compromiso, porque la verdadera felicidad es esa: dar más que recibir.” “Es que a veces la ira, la rabia y la indignación me ganan el corazón por la bella Tierra violada (Cuba), a la justicia, a la piedad embargadas a mis Cinco hermanos sin tener el derecho de ver florecer esos mismos flamboyanes de mi avenida” en La Habana. Puedo repetir como Celia que “estoy llena de proyectos, muy pretenciosos, algo así como apresurarse a adecentar la Tierra para cuando salgan libres puedan respirar más a gusto y recuperar en segundos los años que les han robado a la humanidad castrándola de vuestra presencia”.

 Sí, porque a veces cuando la vida me sofoca, para seguir adelante, “lo único que necesito es revisar tus mensajes, descubrir una vez más tu ganas de vivir, me demuestra que... ¡nosotros somos más presos que ustedes!”. Y después de estas lindas palabras de Celia, que son las mías también, es difícil agregar algo más, si no que el 14 de febrero de 2010 se presentó en la Feria del Libro de La Habana, el ejemplar “Les debo verlos libres” que recoge las cartas de Celia y los Cinco, que en su mayoría son intercambios hermosos con Antonio Guerrero.

 Se preguntarán por qué recordarlo hoy: es que estamos en el 2014 y todavía Tony, Ramón y Gerardo siguen atrás de una reja, y René y dentro de poco Fernando, serán los únicos que regresaron tras haber cumplido TODA su condena.

 Entonces, tenemos que mejorar la lucha solidaria para que nuestros gritos lleguen a los oídos de Obama, el hombre que con una firma puede borrar estas condenas absurdas e ilegales. “Estamos en guerra. Si no estuviéramos en guerra, no tendríamos a Cinco cubanos presos con la pueril palabrita de terroristas. Ellos saldrán liberados cuando dentro sean más peligrosos que afuera. Como sucedió con Fidel en la Isla de Pinos. Era mejor fuera que adentro. No fue piedad. El enemigo nunca tiene piedad”.

 Y para cerrar este canto de amor, en el mismo día del amor y de la amistad, voy a dejar que el mismo Tony nos llene los corazones con sus palabras, como solo él saber hacerlo…

HASTA DONDE MI AMOR

Hasta dónde mi amor es mi mano en la tuya,

mi esquela de dos líneas, mi regalo sencillo.

Hasta dónde mi amor sabe lo que es ternura

y entre ramas del tiempo hacer un fuerte nido.

 Hasta dónde mi amor es un verso en la bruma,

una paloma errante volando los caminos.

Hasta dónde mi amor es esa fuerza pura

que despierta la esencia del calor y del frio.

 Hasta dónde mi amor, que unifica y expande,

"no es amor de uno solo, sino un alma de todos".

Hasta dónde mi amor se parece a la sangre,

a la estrella sin nombre, al mundo que conozco.

Hasta dónde mi amor es como un largo viaje,

la eternidad de un beso, ardiente y victorioso.

  Un abrazo inmenso, para ti, para todos.

 Tony

 *columnista de Cubainformación

** todas las frases entre comillas fueron tomadas del libro: “Les debo verlos libres” de Celia Hart Santamaría

publicado por rcbaez a las 03:51 · Sin comentarios  ·  Recomendar
11 de Febrero, 2014 · Cinco Prisioneros en USA

"Basta hojear algunos textos del libro “El dulce abismo” [...] para comprender mejor cómo ser buen hijo, padre, esposo, amigo y, sobre todo, la crueldad con que el gobierno de los Estados Unidos irrumpe inescrupulosamente entre ellos y todo lo que aman, buscando destruir sus sueños y esperanzas; pérfida intención que no han logrado ni lograrán jamás, como afirman nuestros compatriotas en sus misivas a distintos familiares" (Ecured)

Descargar en versión pdf  en Rebelión

Introducción de las familias

RCBáez_LosCincoHeroes

"Con nuestros recuerdos, nuestros dolores y nuestras esperanzas hemos armado este libro.

Revisamos una a una las cartas de nuestros hijos y esposos, sacamos las fotos de los cuadros, lloramos y reímos al volver a vivir los momentos juntos y, al final, hemos reconstruido un diálogo escrito durante años con ellos, cinco presos cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos.

Aunque lo ronda la tristeza, éste no es un libro amargo. Es el testimonio de fe en que la justicia se abrirá paso y ellos volverán a casa, donde son amados por su familia, sus amigos y todos los que luchan por su liberación. Aquí ustedes descubrirán los valores humanos, el altruismo y la ternura de estos hombres que renunciaron a una vida estable junto a sus familias y a permanece en su país, para defender a su pueblo de actos terroristas, organizados y financiados desde Estados Unidos.

Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González fueron víctimas en Miami de uno de los procesos judiciales más plagados de violaciones en la historia reciente de Estados Unidos. Desde mucho antes de ser sentenciados se les tildó de espías, aun cuando la fiscalía no pudo presentar una sola prueba que los inculpara y varios generales y expertos militares norteamericanos testificaron que no existía ninguna evidencia de espionaje en este caso. La fiscalía ya no tendría que probar las acusaciones, ni siquiera ganar el juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas por decisión de un jurado y una jueza minados de prejuicios contra Cuba.

Se trata de hombres de nobles ideales que estaban plenamente conscientes de sus actos, especialmente convencidos de la necesidad de hacer lo que hicieron. En este libro aparece reflejada la verdadera naturaleza de estos cinco cubanos y una parte importante de las historias de nuestras familias.

Leerán, por ejemplo, el testimonio del injusto encarcelamiento en Estados Unidos de Olga, la esposa de René, para obligarlo a colaborar con los fiscales, su posterior deportación a Cuba y la negativa a concederle la visa para visitar a su esposo y acompañar a su pequeña Ivette de apenas seis años de edad y que no ve a su papá desde el año 2000; o del amor de Adriana y Gerardo, que se crece ante dos injustas cadenas perpetuas y la prohibición de las autoridades norteamericanas a que ella lo visite; del dolor de Rosa y Fernando al saber que no pueden ya tener hijos propios; de lo difícil que es para las hijas más pequeñas de Ramón mantener una relación con su papá sin poder tenerlo a su lado; de la fuerza de voluntad de la mamá de Tony para ayudar a sus nietos y a su hijo a enfrentar esta separación. Podrán apreciar hasta qué extremos han sido pisoteados los derechos de estos presos, y cuán difícil ha sido para todos nosotros esta separación.

En los últimos tres años, aquellos que hemos recibido las visas, sólo hemos podido viajar a visitarlos dos veces al año como promedio, aun cuando, de acuerdo al régimen de visitas de sus respectivas prisiones, podíamos haberlo hecho con una frecuencia mayor, de no existir las trabas e impedimentos cada vez más frecuentes que el gobierno de los Estados Unidos impone a nuestras solicitudes de viaje. Ellos y nosotros, estamos sufriendo un castigo adicional al impedírsenos tener un contacto regular.

Este es un libro desgarrador, sí, pero no está hecho con odio, a pesar de cuánto hemos sufrido.

Tampoco pedimos aquí nada excepcional para ellos, ni para nuestras familias. Solo la simple y elemental Justicia".

 

En nombre de todos los familiares:

Mirta Rodríguez, Madre de Antonio Guerrero

Adriana Pérez, Esposa de Gerardo Hernández

Elizabeth Palmeiro, Esposa de Ramón Labañino

Rosa Aurora Freijanes, Esposa de Fernando González

Olga Salanueva, Esposa de René González

publicado por rcbaez a las 03:44 · Sin comentarios  ·  Recomendar
30 de Septiembre, 2013 · Cinco Prisioneros en USA

Por Marlene Caboverde Caballero*


 


Gerardo, no se trata de una obstinación de mi parte. Es simplemente que la vida me invita a continuar creyendo en la hermosura de los seres humanos y sobre todo, en el amor, cada vez que pone en mi camino historias como la de María Julia García Oliva.


 María Julia es una mujer de 52 años que vive en el municipio de Jaruco. Es maestra de profesión y creadora por vocación. Le encantan los niños y las plantas. También dibujar y mantener a su alrededor el orden, la limpieza, el encanto.


 No recuerdo bien si nos habíamos visto alguna vez, pero ya la conocía por referencias. Hace unos días la visité en su casa, muy próxima al Círculo infantil Rayitos de Sol de este municipio donde había estado antes atraída por el ambiente de renovación que se vive por estos días en esa institución educacional.


 Supe entonces, que la responsable de la ornamentación con las plantas recién sembradas y los dibujos coloridos de animales que les encantan a los niños, era María Julia. Por eso, enseguida decidí encontrarme con ella.


 Era cierto lo que me habían advertido: María Julia tenía el brazo derecho en cabestrillo porque no le respondía. Me recibió con la alegría de una niña de solo mencionar mi nombre, y durante un rato conversamos acerca de las ideas que le faltaban por materializar en el círculo infantil.


 Después, el diálogo se dirigió, por iniciativa suya, hacia la retrospectiva de su vida cuatro años atrás. María Julia evocó los días en que fue operada dos veces a causa de un tumor que sangraba en su cabeza.  


 Dice, que estuvo por mucho tiempo inmóvil, fea, inútil. También me contó que debieron extirparle uno de los huesos del lado izquierdo de la cabeza para salvar su vida, pero esa cirugía le ocasionó una parálisis casi total en un lado de su cuerpo.


 Sin embargo, como secuelas de aquel tiempo solo saltan a la vista el brazo inerme que sostiene con una cinta, y algunas dificultades que tiene aún para pronunciar palabras largas o complicadas.


 Hoy María Julia se empeña en hacer casi todos los quehaceres domésticos sin ayuda alguna. Es cierto que en sus bellas locuras solo le acompaña una de sus manos pero, ¡cuánto le sirve la vida para ayudar a los demás!


 Así pensé en aquellos instantes cuando recordaba el círculo infantil y observaba la armonía en los objetos de su casa, el olor a limpio, la frescura de su hogar. No obstante pasó algo que me hizo repensar al ser humano y concordar otra vez conmigo misma en que, es lindo vivir cuando se lo debes a alguien.


 Allí frente a nosotras estaba su esposo Reynaldo, que acaba de llegar. Es un hombre simple que trabaja como mecánico y con quien tiene dos hijos y más de 30 años de vida en común.

 Supe enseguida que aquel hombre vivía por ella y para ella, cuando les conté de un joven que fue abandonado por la esposa luego de sufrir un accidente que lo paralizó hace también cuatro años atrás, pero que por suerte aprende nuevamente a caminar.


 Después de escucharme, Reynaldo acarició la cabeza de su mujer y dijo que él no hubiera podido abandonarla, porque tenía la certeza  que ella jamás lo hubiera dejado ni en esa ni en otras circunstancias: “¿Y si hubiera sido yo?”, repitió para sellar la historia de amor con que me premiaron el día, y la vida.


 Gerardo, quise contarte esta historia a ti en especial, porque en esencia se parece a la tuya con Adriana. Reynaldo espera aún a María Julia, y Adriana siempre esperará por ti.


 *Periodista cubana, trabaja en la emisora Radio Jaruco, y una de las fundadoras del Comité “Alas de Libertad” de esa emisora, por la Libertad de los 5

Imagen agregada RCBáez



publicado por rcbaez a las 03:35 · Sin comentarios  ·  Recomendar
24 de Agosto, 2013 · Cinco Prisioneros en USA

No lo conozco personalmente, pero a través de Pablo Armando Fernández escuché anécodotas diversas de Saúl. Ví sus libros con hermosas dedicatorias para Pablo, luego supe de su apoyo a la Revolución, de sus visitas a Gera... y me dolió como una puñalada lo que dejaba translucir la carta de Gerardo: Y pensé en la querida Bernie, en Leonard Weinglass, pensé en nuestra querida Tojosita argentina, en Pablo Kilberg... cuántos se han ido sin tener la alegría de tenerlos de regreso? ¿Familiares, amigos? ¿Cuántas penas más agregaran su espina al calvario de los Cinco? ¿Puedes dormir, Obama, con tanto peso en tu conciencia?

“Saúl, yo sé que es solo un viaje”: Gerardo Hernández

Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba, envió un sentido mensaje a su amigo Saúl Landau, destacado cineasta y periodista estadounidense, quien enfrenta hoy una grave enfermedad. Saúl visitó en varias ocasiones a Gerardo junto al actor Danny Glover

 Por sus méritos e historia solidaria fue condecorado el pasado 7 de agosto con la “Medalla de la Amistad”, que a propuesta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos otorga el Consejo de Estado.

No es cierto, Saúl, no lo repitas. Ya sé, otros también lo dicen, pero no es cierto. Hay dolor en la voz de Carmen cuando me responde el teléfono, pero no puede ser cierto.

 Me dirás que sí, que viejos amigos te han llamado y que otros han llegado desde lejos para verte, que tu propio cuerpo te lo dice a gritos, que han comenzado ya los homenajes… No importa, yo sé que no es cierto. ¿Cómo va a ser cierto, con tanta gente que te admira y te quiere? Adriana, cada vez que hablamos, me pide que vuelva a llamarte. (Y si eso no te dice mucho, es porque no sabes que ella defiende “como gata boca arriba” cada uno de nuestros minutos de teléfono). Todo el mundo le pregunta por ti, todo el mundo, pero saben que se trata solo de un viaje, que lo otro no es cierto.

 ¿Un viaje a dónde? No sé bien. En eso, como en la pelota, es muy difícil ponerse de acuerdo. Es un viaje del que muchos no regresan, pero tú sí, tú eres de los privilegiados. 

 Estarás aquí cada vez que Danny me visite, y en Cuba cuando nos reunamos Los Cinco. Volverás siempre que sea leído alguno de tus libros, o vistos tus documentales. ¿Cómo no vas a estar cuando alguien pregunte quién filmó esas imágenes de Fidel empujando el yipi atascado en el fango de aquel camino? ¿O tantas otras de cuando recorriste media Cuba con él, en el año 68? ¿Crees que podrás ausentarte cuando alguien vea ”Que el verdadero terrorista, por favor, se ponga de pie” y por fin comprenda el caso de Los Cinco? Ni hablar de eso, compadre. Tú estarás siempre que se vea la entrevista con Salvador Allende, quizás la única o la más importante que le realizaran en inglés, y cuando alguien descubra esas imágenes aún inéditas de Fidel conversando en su casa con Harry Belafonte.

 Es solo un viaje, Saúl, lo otro no es cierto. Vendrás cuando alguien desee saber todo lo del carro-bomba que mató a Letelier y a Moffit en pleno corazón de Washington DC. Cuando se quiera entender lo de Chiapas, o lo de las maquiladoras. Cuando lean tus poemas, o tus siempre certeros artículos. Cuando mencionen tu Medalla de la Amistad, de Cuba, tu Bernardo O’Higgins, de Chile, tu Emmy, y tus otros tantos premios y condecoraciones. 

 Vendrás siempre que yo cuente cómo tuve el privilegio de conocerte, de aprender contigo, de disfrutar tu sentido del humor, y cuando me pregunten a quién debo mi hermandad con Danny Glover. Estarás siempre con tu familia, con tus amigos, con tus alumnos.

 Claro que no es cierto, Saúl, yo sé que es solo un viaje. Lo que no sé es si entonces podremos comunicarnos, y por eso no quiero esperar a que partas para decírtelo: Gracias por todo, mi hermano, fue un honor compartir contigo. En nombre de Los Cinco, de nuestros familiares, y de tantos cubanos buenos: ¡Gracias!

 No te voy a negar que estamos tristes, pero a la vez nos alegra saber que en tu caso, cuando sea, será solo un viaje, porque tú supiste ganarte ese privilegio.

 Muy pronto volveré a llamarte, pero ya sabes, no me repitas lo otro, porque no es cierto, Saúl. No es cierto que vas a morirte.

 Gerardo Hernández Nordelo

 (Fuente Granma, Tomado de Cubadebate)

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30 de Mayo, 2013 · Cinco Prisioneros en USA

Por José Aurelio Paz, con fotos del autor| Jueves, 30 de Mayo de 2013 09:34
reneEste podría ser un gran titular para los medios del corazón, que hacen del chisme toda una pirotecnia de la espectacularidad fatua. Que el ahora Héroe de la República de Cuba y uno de los Cinco cubanos presos injustamente en cárceles norteamericanas ande con dos novias del brazo y no se esconda, podría ser noticia de primera plana en cualesquiera de esos diarios que, a dentelladas mediáticas, han tratado de ocultar la verdad de la causa y la lucha antiterrorista de estos hombres, quienes, tras las frías y duras rejas del imperio, han sabido ser la indoblegable Cuba resumida en Cinco sencillas vidas, en Cinco puntas de una estrella que pone alma a la fidelidad de un pueblo.

El lugar donde mi cámara lo atrapó en sus ternuras no era un rincón oscuro, sino un salón tremendamente iluminado. Mas, cuando entró él con sus dos quereres, aquellas cientos de bombillas quedaron ciegas. La luminosidad de la felicidad que lo embarga, junto a sus dos mujeres, se trasmuta en un raro resplandor que no hay palabras que puedan describirlo. Solo se siente y cala hondo en quienes le admiramos.

De un lado Olga, la fiel esposa que ya no lleva en su rostro la huella de la angustia que tanto me dolió la primera vez en que, frente a frente, durante un encuentro, su mano con mi mano, en un leve estrechón, era frío mármol herido por la impotencia. Del otro, Irma, su madre, quien desde el silencio de esa sencillez que siempre la ha adornado, de poquísimas palabras quizá porque la voz se le hacía un nudo marinero, visiblemente emocionada, sana, ahora con el reencuentro, la llaga con que el vil yanqui la marcó para siempre.

No era un acto oficial. Era simplemente un encuentro con amigos que, desde una confesión de fe ecuménica, acompañaron y acompañan, con sus oraciones y acciones solidarias, a estas familias que sufren. La radiante cara de los tres fue el brillo del diamante que, tras el sufrimiento de la talla, esparce sus destellos. Sentados, René sostenía, con igual pasión, la mano de ambas novias. Las miraba, a una y a otra, como queriendo saber que no soñaba, que estaba allí después de tanto encierro, que el sueño recurrente del encuentro con sus seres queridos y su pueblo, el cual tantas veces lo despertó desde la cárcel con un sabor amargo en la boca, ahora era cierto.

Soñar es un recurso de supervivencia. Contó que la misma pesadilla le acosó por 15 años; estaba en Cuba, caminaba sus calles, cuando una voz le decía que no, que era mentira. O creerse amanecer en su cama, abrazado a Olga, y al abrir los ojos tenía ante sí solo la fría celda con su reja. "Y no podemos olvidar, que nuestros cuatro hermanos están pasando por lo mismo. Es por eso que la lucha continúa", dijo con un tono de cuarteada joya, mientras el rostro de la Patria, en las madres de sus compañeros —aún presos— que le acompañaban, dejaba escapar una lágrima de dolor y de rabia.

Sentí que René me abrazaba como al hermano que descubre, y guardo solo una pregunta para la entrevista prometida —a riesgo de que me la plagien los colegas— cuando venga a la provincia: Cómo fue esa primera mañana en que amaneció en su cuarto de La Habana, estiró una mano y supo que Olga no era un espejismo, que estaba allí, tan palpable y pura como las sábanas, deshaciéndose en hilillos de ternura que bordaban el lienzo con un olor a gloria indescifrable. O a qué le supo ese primer buchito de café hecho por su gran amor, al vaciar la taza que le entregaran las temblorosas manos de Irma, a contraluz descubriera en la porcelana un corazón recuperado del naufragio.

Esa noche, el héroe, tan humano, tangible y sencillo, dejó en nosotros la evidencia de que el amor, a pesar de las distancias, puede ser un viaje a las esencias, una transfusión del espíritu acercándote a casa; esa que no solo son las paredes y el techo, sino el regazo maternal o los indetenibles pechos de la amada, la rebelde algarabía de los hijos y hasta el retoñar de un nieto; el bullicio de las calles en Diez de Octubre o en el Cerro; el Cristo de La Habana, admirado ante el barroquismo de un Portocarrero en lontananza, pintado por profusión de balcones, cornisas y balaustradas que el tiempo entinta de grises; el abrazo en cada esquina; el malecón poseído por las olas.

Terminado el encuentro, las luces del salón quedaron mudas. En el aire aún vibraba la magnitud del aplauso. Su perfil leonino, con ojos como el mar de La Habana, y sus palabras que nos llevábamos todos, eran el mejor regalo de la noche: "Volcaron en nosotros todo su odio, pero hemos vivido el martirio gozosos, porque lo que sí no han podido encerrarnos es el espíritu."

Se fue René con sus dos novias Rampa abajo, mientras le envidiaba yo, sanamente, el vivir con tanto amor a pesar de los grilletes rotos, y me quedaba con una imagen que ahora es mía; su mano izquierda, apretando la de Olga en conexión infinita, que puso a prueba la dureza del metal del amor sobre la fragua. La de su madre, sobre su mano derecha, una paloma acunando aún su cría, con un aire de feliz mansedumbre, que solo lo da el orgullo de tener al hijo que desde el vientre soñamos.

rene
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rene
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15 de Febrero, 2013 · Cinco Prisioneros en USA

Por Marlene Caboverde Caballero*




I


Quiero ir con aquel a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
Bertolth Brech

La mujer de ojos azules estaba nerviosa. Miraba fijamente el cristalito alto en aquella puerta que no acababa de abrirse. Hacía frío. Había viajado por varios días para llegar hasta la penitenciaría de Oxford, en los Estados Unidos, pero por fin estaba allí.

De pronto, la puerta se abrió. Se abrazaron. Habían transcurrido casi cuatro años desde la última vez que se vieron en Cuba.

Este es solo un pasaje de una historia de amor entre un hombre y una mujer.
Ella es Rosa Aurora Freijanes Coca, él, Fernando González Llort. Llevan separados casi quince años porque Fernando está preso. Es culpable de los delitos de amar a su patria y combatir el terrorismo. Pero Fernando no está triste, tiene el cariño de su mujer, de su Rosa Aurora. Son dos y a la vez son muchos, porque son nuestros.

Su historia de amor comenzó en mil 990 cuando Rosa Aurora Freijanes estudiaba la carrera de Técnico Medio en Colaboración Económica. Martha, la hermana de Fernando era su amiga y le presentó a Fernando, que era Licenciado en Relaciones Económicas Internacionales y enseguida se ofreció para ayudarla con esas materias.

Así fue como se acercaron y al poco tiempo estaban viviendo juntos una hermosa historia de amor.

Poco tiempo después llegó la separación, inexplicable para ella. Fernando marchaba a los Estados Unidos para monitorear las actividades de organizaciones terroristas que habían causado daños humanos y materiales en Cuba en los primeros años de la década de los noventa.

En mil 998 Fernando es detenido en la Florida y condenado a 18 años de prisión. Como él y Rosa Aurora no estaban casados legalmente tardaron en reencontrase casi cuatro años. Para ese entonces, ella pasaba de los 40 años de edad y la posibilidad de tener hijos se perdió.

“Con el transcurso de estos años que hemos pasado en cárceles  norteamericanas la realidad nos obliga a asimilar circunstancias y aceptarlas como parte del necesario sacrificio. Guiados por nuestra absoluta convicción de que nos acompaña la verdad, aceptamos la realidad y vivimos con ella. Una de las más doloras realidades es la de los hijos por tener… Será el amor el que sustituya la risa infantil en nuestra casa. Seguramente mi caso no será único. Sin embargo, lo que le confiere singularidad a nuestro dolor es que la realidad a la que nos obligan a adaptarnos las provoca una injusticia colosal”.

Fernando debe salir en libertad el 27 de febrero de 2014. Tenía solo 35 años cuando fue arrestado y ya tiene 49. Pero Fernando jamás se sentido aprisionado, ni triste ni solo. Se le debe a  mucha gente, pero en especial a Rosa Aurora.

Y es que, ellos dejaron de ser solo dos para ser millones. Su historia de amor se agiganta y agrieta los muros, carcome los barrotes, ahuyenta la soledad, porque aunque su tema de amor, como dice Silvio, tiene  quebranto, sana el dolor y a ellos les ha costado tanto, que ya es un sueño y una canción.


II



“…..solía preguntarme/ cómo serías en tu espera/
si abrirías por ejemplo los brazos/para abrazar mi ausencia…..”
                                                                           Mario Benedetti




Él sabía la hora exacta en que la mujer pasaría. Casi no podía distinguirla desde el duodécimo piso donde estaba. Pero siempre se asomaba con el ánimo, no solo de volverla a ver, sino para disfrutar de los ojos, la risa y los gestos de la niñita que la acompañaba. Desde arriba, los otros prisioneros solo veían un puntito negro en los brazos de la mujer, de su mujer.

Ella era Olga Salanueva Arango y el preso que la observaba desde aquella altura en el centro de detenciones de Miami era su esposo René González Shewerert. Corría el año 1998. Acusado de espía, él permanecía entonces en el “hueco”, donde entonaba El necio de Silvio, mientras soñaba con los besos de su mujer, y las risas de sus hijas.

Olga y René se conocieron entre la arena y el mar en 1982, quizás por ese motivo su amor es tan profundo, inmenso. Pienso que esa grandiosidad del océano tiene mucho que ver con la paciencia y el optimismo de esa pareja que por más de doce años debió conformarse con la voz del otro lado de la línea, con un amor de papel, pero a prueba de distancias, injusticias y maldades.

“….después de haber pasado ambos tantas pruebas durante estos años sin dejarnos aplastar, seremos capaces también de sobreponernos a esto, de todos modos siempre hay una compensación por cada sueño no realizado, y en este caso será cuando pueda hablar directamente contigo por teléfono y oír tu voz llenándome de alegría y aliento… no te niegues un momento de alegría, una sonrisa, un juego con las niñas… Si algún día la sombra de mi situación se interpusiera para privarte de alguno de esos momentos, ¡espántala! Pues no será mi figura la que está proyectando esa sombra…”.

Primero fueron los meses interminables en el Hueco, luego la prisión de Olga, y su deportación, después el juicio y la condena de quince años de privación de libertad para René, y más tarde una separación terrible que duró más de una década, hasta su reencuentro en Cuba el pasado año, cuando Roberto, el hermano de René, agonizaba.

Creo que tantas tribulaciones embellecieron a Olga y agigantaron a René. Ella está más hermosa, él, más alegre y optimista aunque padece en la Florida una condena adicional de libertad supervisada que terminará el 7 de octubre de 2014. Son abuelos de un bebé hermoso que se llama Ignacio René. Irmita, la hija mayor, es Psicóloga, Ivett, la menor, es una excelente estudiante y llegará lejos. Estoy segura.

Quienes condenaron a René González Shewerert y pretendieron aislarlo se equivocaron. Lograron el efecto contrario. El rostro de René se diseminó por el mundo, la voz de Alguita se escuchó en decenas de países, su historia de amor se repitió en mil idiomas diferentes, porque el lazo que un día los unió se parece al mar, enorme, insondable, eterno.


III


Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra libertad.
 Silvio Rodríguez


Una mujer en silla de ruedas salía del edificio. En su mirada brillaba una lágrima, que ahogaba a otras muchas. En la memoria, la figura del hijo andando por la sala, lentamente, por el frío de las cadenas en los pies. La ropa gris flotaba en su cuerpo más delgado. Su cabeza alta, sus ojos anegados de versos y colores. Ni un saludo. Allí lo prohíben. Entonces, bastó cruzar una mirada y el mundo se convirtió en un abrazo.

Esa escena transcurrió el martes 13 de octubre de 2009 en la Corte Federal de Miami. La mujer era Mirta Rodríguez Pérez y el hombre encadenado, Antonio Guerrero Rodríguez, su hijo.

A la salida del colosal edificio ella volvió a mirar el Centro Federal de Detención y quiso adivinar cuál de aquellas ventanas minúsculas se confabuló con el hijo para darle luz a sus primeros poemas.

Tony estaba por cumplir los 50 años de edad y los jueces corregían el error de la cadena perpetua con un remiendo tan espantoso como 21 años y 10 meses de privación de libertad. No obstante el soldado poeta parecía vivir otro día feliz, y tengo la certeza de que su fuerza se debía, sobre todo, a la presencia de su madre.

Aquel día Mirta volvía al encuentro del hijo con sus 77 años a cuestas como si no pesaran. Una leve sombra en su rostro delataba el dolor de la nueva sentencia. Tony lo percibió y sintió deseos de abrazarla.

La nostalgia flotaba en el aire y los atrapó a los dos. Entonces, se dibujaron fugazmente en el aire los días de pastel y fiesta de cumpleaños, las visitas a la beca, los paseos de domingo, el arroz amarillo…

Pero el pesimismo tenía prohibida la entrada en sus vidas. Había una promesa mutua que cumplir: él regresaría y ella estaría para esperarlo.

"Regresaré y Regresaré y le diré a la vida/ he vuelto para ser tu confidente./  De norte a sur le entregaré a la gente/ la parte del amor en mí escondida./ Regresaré la alegría desmedida/ de quién sabe reír humildemente./ De este a oeste levantaré la frente/ con la bondad de siempre prometida./ Por donde pasó el viento, crudo y frente,/ iré a buscar las hojas del camino/ y agruparé sus sueños de tal suerte que no puedan volar en torbellino./ Cantaré mis canciones al destino/ y con mi voz haré temblar la muerte".

Antonio Guerrero Rodríguez regresará. Nadie lo duda. En este tiempo de encierro se las ingenió para volver como mariposa, ave, hormiga, ola. Tengo la certeza de que ese retorno permanente es posible gracias al cariño por su familia.

Hoy permanece en la prisión de Marianna, en los Estados Unidos donde continúa siendo el maestro artista que sobrevive entre el espanto y la ternura. Es un hombre querido por los reclusos y admirado por sus carceleros. No podía ser de otro modo, porque como bien dice Mirta: “¿Quién no ama a un poeta?”.

Allí aguardará el 18 de septiembre de 2017, que es la fecha fijada para su libertad a medias, porque, como René, también deberá padecer una sanción adicional de 5 años de libertad supervisada.

Mirta y Tony tomaron en estos años de encierro una dimensión extraordinaria. Ella sabe que es un premio haberlo parido, por eso pelea con el reloj para apurar el tiempo. Quiere estar para esperarlo y cumplirá su promesa, ese es también mi mayor deseo.


IV


Mi amor existe y nunca se peina/ ni ríe ni mira.
Es amor solamente. /  Sólo amor.
     Silvio Rodríguez

               
Una mujer junto a tres niñas de cinco, diez y catorce años espera. El aire se enrarece con las pisadas secas y el ruido de llaves y cadenas. Después, de llenar algunos formularios las cuatro son revisadas. La más pequeña, muy inquieta. Uno de los guardias la regaña. Se resiste a que le estampen ese cuñito transparente en la ropa. Ya es la hora, pero no pueden entrar todavía. El cuñito no se ve bien. Hay angustia en la cara de la mujer. Otra vez vuelven a marcar el vestido de la niña. Entonces, ella la consuela: “vamos a ver a tu papá, a tu papá”.

Ya en la sala de visitas el rostro de la mujer se ilumina. Un prisionero rubio, alto, de ojos rasgados se aproxima con una risa de oreja a oreja. La familia se reúne por primera vez después de casi cuatro años. Era un día de abril de 2002, en la prisión de Beaumont, Texas, en los Estados Unidos.

Los protagonistas de estas escenas son Elizabeth Palmeiro Casado y Ramón Labañino Salazar. Para sus carceleros él es un espía; para ella, es simplemente su amor, su esposo, su hombre, el padre de sus hijas; para Cuba, un héroe.

Aquel día Ramón hizo chistes, contó anécdotas graciosas de Ailín, Laurita y Lizbeth, evocó los días felices en Cuba, y en pocos minutos la sala semejó para las niñas un parque de diversiones. Elizabeth,  atenta, solo añadía algún que otro detalle.

Hubo un instante mágico en que se miraron hasta el alma para sellar otro pacto con el amor: protegerían a sus hijas siempre, de todo y de todos.

Entre Elizabeth y Ramón pervive un amor de esos que no se marchitan ni se mueren. Jamás él la vio embarazada, tampoco estuvo durante el nacimiento de las niñas, llevaban más de dos años sin verse cuando a él lo detuvieron y hasta hoy él cuenta más de catorce años en prisión.

Durante todo este tiempo solo el amor los ha librado de las maldades y los rencores ajenos, del olvido, la soledad, la desesperanza.

“No hay fórmula para esperar”, admite ella cuando habla de Ramón. “Es su voz la que hace andar el mundo”, repite él en cada verso, en cada conversación.

“Acabo de oír tu voz/  Y ya el mundo es diferente/ Vuelven los pájaros a volar/ Y las nubes a ser más tenues,/ El brillo del sol se sube/ Entre/ las montañas verdes/ Como el pico de la ternura/ Entre rubíes y suertes…/ Todo tiene su rumbo/ Que marcha felizmente/ Vuelve el/ mundo a andar/ Porque yo soy un hombre de suerte/ Acabo de oír tu voz/ Y ya el mundo es diferente//”.

Cuentan que Ramón ríe desde las paredes de su casa en el Vedado, donde asoma feliz en decenas de fotografías. Dicen que Lizbeth, la hija más pequeña prometió que no iba a dejarlo salir más cuando regresara y Laura y Ailín confían en la fiesta de arroz congrís y puerco asado prometida por él en cada encuentro.

Por su parte, Elizabeth convirtió la distancia en semillas y raíces. Aprendió el secreto de esperar y por eso tiene la certeza de que el 30 de octubre del 2024, fecha fijada para su libertad, está llegando. Los dos resisten con las manos tendidas, yo también se las aprieto fuerte, muy fuerte y les regalo hoy otra esperanza en versos.

Lento pero viene
El futuro se acerca
Despacio pero viene

Ya se va acercando
Nunca tiene prisa
Viene con proyectos
Y bolsas de semillas

Con ángeles maltrechos
Y fieles golondrinas


V


Hay ausencias/ que te hablan de un mañana
/ que se tornan de todos los colores/
que te ponen el mundo en la ventana/
y de esperanza llenas los balcones.
Liuba María Hevia



Era una mañana de julio de 2002. La mujer comienza a descender por la escalerilla del avión. Está nerviosa. Tres años sin verlo. Cuánto tiempo, piensa. Una vez en el aeropuerto de Houston, en los Estados Unidos, revisan sus documentos. La miran una y otra vez, hablan en voz baja. Alguien más llega. Debe esperar. La interrogan, la fotografían, manchan sus dedos de tinta. Se angustia y un desespero terrible minan su voluntad. Once horas después le dicen que no es bienvenida, que debe regresar a Cuba. En la prisión de Lompoc un hombre se queda esperándola.

Así transcurrió la estancia de Adriana Pérez O’connor la única vez que viajó a los Estados Unidos para visitar a su esposo, Gerardo Hernández Nordelo.

Aquel día ella hizo el viaje de regreso como si fuera una pesadilla interminable. Una vez en casa la incertidumbre pasó, volvió a sentir la presencia de él en la sala, en la cocina, en el jardín. Llenó la cama con sus cartas y postales y miró el sillón donde tantas veces la acunó como si fuera una niña.

Ni Adriana ni Gerardo sospecharon entonces que la espera se alargaría indefinidamente. Quienes le impiden hasta hoy reencontrarse, tampoco adivinaron que hay lazos que no se rompen como las normas, las convenciones, las leyes, o los mandamientos.

Pasan los años y jamás es invierno en la vida de esta pareja. Adriana, más hermosa, con una esperanza a prueba de odios y bombas, con el sueño intacto de los hijos que están por nacer.

“Queridos hijos: Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán. Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y de mi familia, de los que sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que algún día ustedes también lo estén…”

 A Gerardo le queda estrecha la celda para tantos amigos, para tantos sueños, para tanto amor.

Cuba, le llaman a él en Victorville, esa prisión en medio de un desierto que colma a diario de mariposas, pepinos, cigüeñas, ejemplos. Mientras, los carceleros se asombran por la alegría inusitada de un hombre condenado a dos cadenas perpetuas más quince años de privación de libertad.

La nostalgia existe, es cierto, pero también el teléfono, el correo, los amigos, la risa, la música, la esperanza.  Gerardo y Adriana saben que el miedo es inútil y la mentira también, que los besos no se pudren ni los abrazos, ni los deseos.

Ella dice que sonríe siempre porque esa la mejor forma de esperarlo y a él tampoco se le marchita la alegría, porque sabe de un jurado de millones que un día le regalará la libertad.


*Periodista cubana, trabaja en la emisora Radio Jaruco, y una de las fundadoras del Comité “Alas de Libertad” de esa emisora por la Libertad de los 5

publicado por rcbaez a las 20:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
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