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Por Marlene Caboverde Caballero* 
Antonio
Guerrero Rodríguez confesó que vivía un reencuentro con sus pinturas o
más bien, en realidad las contemplaba de verdad por primera vez, este 27
de enero en la exposición inaugurada en el Museo Nacional de Historia
Natural, en La Habana.
Antonio
Guerrero Rodríguez regresó al Museo Nacional de Historia Natural, de La
Habana una vez más este 27 de enero. Pero, su presencia en la
institución cultural capitalina tuvo una connotación especial: la
inauguración de un centenar de las 143 pinturas creadas por él en los
años de injusto encierro en prisiones norteamericanas. La
muestra contempla parte de las obras incluidas en cuatro de las
exposiciones de Tony que recorrieron la Isla y otras naciones del mundo.
El público pudo apreciar desde la primera de sus creaciones, Alas de libertad, de 2007, Aves por la unidad, de 2009, Cubanía en mariposas de 2011 y la última, Nacen entre espinas flores, terminada en 2014, apenas unos meses antes de su regreso a la Patria. En
la actividad previa a la inauguración de la exposición, el Héroe de la
República de Cuba, Antonio Guerrero agradeció al Doctor Eusebio Leal,
Historiador de La Habana, el fotógrafo cubano ya desaparecido Liborio
Noval y al personal del Museo de Historia Natural por confabularse con
él y alimentar su instinto creativo, algo que le sirvió para sobrevivir y
liberarse en medio de las difíciles condiciones de la cárcel. Luego
de cortar la cinta en compañía de Ester Pérez Lorenzo, directora del
recinto cultural y Elba Rosa Pérez, Ministra de Ciencia Tecnología y
Medio Ambiente de Cuba, Tony contempló la exposición y confesó su
emoción al reencontrarse con sus pinturas y su pasado. Antonio
Guerrero Rodríguez también envió un mensaje de gratitud a los pioneros y
maestros del Comité Alas de libertad, de Jaruco que por más de seis
años batallaron por hacer realidad el regreso de los Cinco a la Patria y
los llamó a estudiar, ser educados y buenos, como invitó desde su
tiempo el Héroe Nacional de Cuba, José Martí. Para
el 2016 Antonio Guerrero prometió materializar una nueva exposición de
pinturas sobre los murciélagos de Cuba, encargo también del Museo de
Historia Natural, y que combinará con otras tareas de la Revolución. Las
cuatro exposiciones de Tony estarán expuestas durante todo el mes de
febrero en el Museo de Historia Nacional de Historia Natural ubicado en
el centro histórico de La Habana. El visitante podrá apreciar no solo la
virtud de un hombre que descubrió el talento en la soledad de una
celda, sino también al héroe que realizó el sueño de volver al sitio
donde se fecundaron sus sueños de artista y sus esperanzas de soldado,
patriota y cubano.
*Periodista
de Radio Jaruco, donde lleva desde hace algunos años el programa Alas
de libertad, dedicado a los Cinco Héroes cubanos
La Librería Primado y la Asociación de Amistad con Cuba José Martí presentan en Valencia el disco "Seguimos en pie"
Sigo
en pie por amor, por cosas mías, con buena edad para cambiar, sereno,
para enfrentarme ante el espejo, ameno y entrar a averiguar mis alegrías Sigo
en pie por razones, por mis guías, por decirme que el mundo no es ajeno
y que no hay que pedir un visto bueno para uno celebrar sus cumpledías Los versos tienen hoy los ojos fijos, los sueños el gemido de otros sueños, las palabras de amor, nuevos prefijos, los latidos suenan de otra manera, pero no te preocupes de estos dueños porque yo sigo en pie hasta que muera. Antonio Guerrero, 28 de diciembre de 1999
Cumplió
el 16 de octubre 56 años, de los que ha pasado nada menos que 16 en
cárceles estadounidenses. Antonio Guerrero fue uno de Los Cinco
arrestados en septiembre de de 1988 en Estados Unidos por la peregrina
razón de combatir a grupos “terroristas” que operaban desde Miami.
Actualmente permanece entre rejas, al igual que sus compañeros Ramón
Labañino y Gerardo Hernández. Antonio Guerrero ha dedicado una parte de
la eterna espera a componer poesías, algunas recogidas en el disco de
dos cantautores -el chileno Lucho Roa, y el cubano Ismael de la Torre-
titulado “Seguimos en pie”.
El trabajo, presentado en Valencia el 17 de octubre en un acto
organizado por la Librería Primado y la Asociación Valenciana José Martí
de Amistad con Cuba, se estrenó el pasado julio en la sede del
Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) de La Habana, con la
presencia del expreso Fernando González Llort, y en la sede de la Unión
de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El disco también se ha
presentado en Madrid, en la Sala Moby Dick y en la fiesta del PCE, y en
Bilbao (en la fiesta del 25 aniversario de Euskadi Cuba).
“Seguimos en pie” es el resultado de una obra colectiva que reivindica
la libertad de Los Cinco cubanos presos (actualmente permanecen tres en
la cárcel). Se compone de un primer disco con cinco poemas musicados de
Antonio Guerrero, a cargo de Ismael de la Torre y Lucho Roa; y un DVD
(“Cinco palmas y un pincel”) cuya autoría corresponde a Paco Bernal,
miembro de la Asociación de Amistad con Cuba Camilo Cienfuegos de la
Marina Alta (Alicante). Del diseño gráfico se ha hecho cargo Esther
Jávega.
La intención política del trabajo figura claramente en el libreto que
lo acompaña, donde se recuerda que el “injusto juicio (a los cinco
cubanos) duró más de seis meses, convirtiéndose en el más largo en
Estados Unidos hasta ese momento, y aunque jamás se probó, fueron
acusados y condenados por conspiración para cometer espionaje. A pesar
de las evidentes y múltiples violaciones legales cometidas durante todo
el proceso, Los Cinco fueron sentenciados a condenas que sumaron 4
cadenas perpetuas de más de 77 años, confinados en diferentes cárceles
de máxima seguridad, sin comunicación entre ellos e impidiendo en muchos
casos las visitas de sus familiares”.
El cantautor Lucho Roa nació en 1957 en San Bernardo, una localidad del
área metropolitana de Santiago de Chile. Creció en una atmósfera de
lucha política, efervescencia cultural y conflicto social, de hecho,
vivió con su familia los tiempos de la Unidad Popular y el golpe
fascista de 1973. Muy pronto, a los 8 años, sus padres ya lo
matricularon en la escuela de cultura artística, donde guitarra, canto y
música popular. En 1995 decidió abandonar su país y recaló en el estado
español, donde actualmente reside. Lucho Roa no sólo musicaliza poesía.
También recita y acompaña musicalmente los versos de Lorca, Miguel
Hernández, Machado, Neruda o Alberti; o interpreta, además de canciones
propias, a Víctor Jara, Violeta Parra, Víctor Heredia o Atahualpa
Yupanki, entre otros.
En cuanto a Ismael de la Torre, la música le corre por la sangre. Su
padre, también trovador cubano, formaba parte del trío “De la Torre”.
Éste músico, poeta y trovador acumula más de dos décadas de experiencia
profesional, incluida la participación en todos los movimientos de la
“Nueva Trova” cubana. Además del lirismo poético, uno de los rasgos de
su obra es la mezcla. Ismael de la Torre combina y fusiona ritmos como
la guaracha, el son, la samba y el pop. También tiende puentes entre la
tradicional y la “Nueva Troba” cubana.
El disco cuenta además con la colaboración del músico de origen cubano
Orlis Pineda, quien llegó a España en 1997. Define sus letras como un
viaje “a través del amor, la nostalgia, la filosofía y la esperanza”. En
sus canciones no resulta extraña la mezcla de música cubana con otras
tradiciones, como el flamenco, el pop-rock, la samba, el rap y el
reggae. Orlis Pineda es autor de la canción titulada “Cinco razones”, la
octava del disco “Seguimos en pie”, seguramente el himno de todos
aquéllos que perseveran en la lucha por la libertad de Los Cinco.
Cinco rincones cinco razones cinco voces cinco ilusiones sin condiciones sin opiniones llevan la verdad en sus corazones
El mundo se levanta el mundo de clamor el mundo que entiende de dolor pone su esperanza y pide como yo el derecho, la justicia y la razón
Anda y pon tu corazón mira que la vida es un reloj Anda y pon tu corazón para que ellos puedan ver el sol
Estribillo: Hay que luchar hay que seguir recopilando caminos para que puedan vivir
Hay que luchar hay que seguir hagamos un sacrificio para que puedan salir P-¿Cómo definiríais en breve los poemas de Antonio Guerrero, su temática y contenidos?
Ismael de la Torre: Son poemas que tienen sobre todo un sentimiento muy
fuerte hacia la patria cubana. Por ejemplo hay uno, “Eterna inmunidad”,
que habla del amor a la patria y también a la pareja. Otro titulado
“Rompiendo el muro” habla de la prisión, de la situación en la que se
encuentra Antonio y de una futura salida.
Lucho Roa: En el libro de Antonio “Desde mi altura” hay muchas citas de
autores como Benedetti o Neruda. Lo que me llama la atención de este
libro, escrito entre cuatro paredes y en un duodécimo piso, es que él
dice “voy a contar mi experiencia aunque reconozco que no soy un poeta y
no tengo esa lírica, ni esa verborrea... Pero yo tengo que transmitir
esto”. Hay una esencia de lo que quiere transmitir, a lo mejor sin ese
fundamento literario, pero que es lo que a mí me importa. El saber
reconocerse en ese momento jodido, pero con dignidad.
P-¿En qué condiciones están compuestas estas letras a las que acompañáis de música?
ILT: Los escribió al principio de estar preso en Estados Unidos. Por
eso, en el fondo de los poemas, yace la realidad de ese momento en la
cárcel, la de Antonio Guerrero pero también la de Los Cinco.
LR: Los empieza a escribir a los tres años de estar preso. Si lees el
libro de Antonio, te das cuenta de que es una poesía muy directa.
Además, te hace sentir y reflexionar pero sin hacer daño. Él lucha desde
su interior. Sabe que es un hombre justo, libre y que lo que está
viviendo es una injusticia.
P-¿Conocisteis personalmente a Antonio Guerrero?
ILT: El trabajo de musicalizar los poemas lo había ya realizado en 2007
en La Habana, con actores de la televisión y otros cantautores. A
Antonio no llegué a conocerlo personalmente, pero sí a su hermana
Maruchi. Cuando surgió el proyecto entré en contacto con ella.
LR: Sólo a través de correos indirectos o de otras personas nos hemos
podido saludar y conocer. Creo que escuchó algunos de los poemas
musicalizados a través del formato MP3 o en las redes, ya que en la
cárcel no tenían acceso a los discos. Hay otra cuestión. Cuando me
refería a Los Cinco (ahora los tres presos) pensaba que estaban en una
cárcel todos juntos, pero no, están separados y a kilómetros de
distancia.
P-¿Cómo surgió la idea de impulsar “Seguimos en pie”?
ILT: Del proyecto me habló el presidente de la Asociación Valenciana
José Martí de Amistad con Cuba, David Rodríguez, en la embajada de Cuba.
Estábamos con otro trovador, Orlis Pineda. Eso fue hace cuatro meses.
Le dije que con mucho gusto podía contar conmigo. Llegamos a Valencia y
grabamos los temas muy rápidamente.
LR: Cuando contactamos, Ismael tenía unos trabajos previos, y yo
también. El libro de Antonio lo tenía marcado para hacer 10 o 12
canciones, pero tiempo no había para componer tanto. Te lo digo
honestamente, las melodías salieron en nada...
P-¿Entendéis la música y el arte en general al margen del compromiso político?
ILT: En mi caso yo siempre he sido “misionero”. He participado en la
“Misión Cultura” en Cuba, y el arte lo pongo al servicio de la
Revolución y de buscar un mundo mejor.
LR: Vengo de una tradición folclórica y de un país, Chile, donde
aprendí de Violeta Parra, Atahualpa Yupanki, o poetas como Neruda y los
españoles de la Generación del 27. Todos los que cantaban y leían poesía
decían cosas. El arte, por tanto, ha de estar comprometido con los
movimientos. También con lo vivencial y lo existencial. Todo lo que yo
hago es política.
P-¿Qué os parece la acogida del disco en los lugares donde habéis actuado?
ILT: Estuve en Bilbao, precisamente se lo contaba a Lucho ahora, y lo
pasé muy bien. La gente quedó muy contenta y muy interesada por el
disco. La primera presentación fue en La Habana, donde no pude estar,
pero me han dicho que la cosa fue muy bien...
LR: Considero que el disco ha tenido una buena acogida y que hemos de
seguir trabajando. Lo hemos presentado en lugares de formato “cámara”
(como yo digo), ante un pequeño público, no en grandes escenarios. Ahora
hacemos gestiones para “sacar” este trabajo del territorio español.
Pero tampoco se trata de tocar por cantar. Hay un contexto de político y
de denuncia, y así nos lo hemos de plantear.
P-¿Destacarías alguna anécdota o experiencia singular durante la composición del disco?
ILT: La grabación de los temas la hicimos muy rápido. Yo me sentía muy
motivado. Cuando uno se dispone a grabar un disco, lo normal es que se
demore un poco (puede que hasta seis meses), pero esto era algo muy
importante y uno pone todo el empeño.
LR: Coincidimos con Ismael de la Torre sin habernos conocido en la
elección de un mismo poema para musicar. Cada uno lo compuso con una
melodía diferente, y aparece en el disco dos veces musicalizado. Él lo
grabó en Cuba y yo en Valencia.
P- Un cantautor chileno y un trovador cubano. ¿Cómo ha resultado la mezcla?
ILT: Siempre he trabajado con chilenos en Cuba. De hecho, he trabajado
con un amigo mío, cantautor y artista plástico, Carlos Ayress, que fue
director del Memorial Salvador Allende en La Habana. Un luchador
tremebundo. Me produce también mucha emoción aquí, en España, tener un
amigo como Lucho Roa, cantautor chileno. Nos estamos conociendo ahora. Y
muy bien que nos va...
LR: Me encanta, claro. Siempre he tenido contacto con músicos cubanos y
les quiero y les respeto. Hay músicos chilenos en La Habana que han
hecho una importante labor allí. Cada vez que estoy con un cubano en un
escenario -estuve en julio en La Habana- para mí supone estar
comprendiendo una cultura diferente.
P- En cuanto a Los Cinco...
ILT: Una injusticia total. Desde el punto de vista de los artistas,
hemos de hacer más eventos porque es la única forma de que salgan. Es
necesario más empeño con el arte.
LR: Considero que es difícil saber el final de esto. Pero en la medida
en que denunciemos y digamos que son inocentes y que no hay nada
probado, que los cargos no son reales y que hay tres personas presas
todavía... En la medida que hagamos un disco, un mural... Esto invita a
que la gente que no conoce el caso se pueda posicionar. El artista ha de
estar “donde las papas queman”. El caso de Antonio Guerrero es el de un
ser humano privado de todo, y con lo que implica estar encerrado en una
prisión de Estados Unidos.
P- Por último, ¿Cuál es el gran propósito del disco?
ILT: En primer lugar, que llegue a la gente lo que ha escrito Antonio
Guerrero. Y que lo liberen, claro, que es lo que nos hace falta. A él y a
Los Cinco.
LR: Un objetivo político. En la medida que me pueda sentir útil como
artista, compositor y cantor para que la gente pueda sensibilizarse. Es
lo que tiene que quedar.
Por Gustavo Veiga ANTONIO GUERRERO, UNO DE LOS “CINCO HEROES”, COMO LOS LLAMAN EN CUBA, HABLA DESDE LA CARCEL
Hoy
se cumplen dieciséis años de la detención de Guerrero, acusado de
espionaje en el país del Norte y condenado a 22 años de prisión. Afirma
que las cartas que le escriben desde Key West le han servido de apoyo. Desde
la Prisión Federal de Marianna, Florida, el ingeniero Antonio Guerrero
respondió a las preguntas de Página/12. Hoy se cumplen dieciséis años de
su detención en Estados Unidos. Es uno de “los cinco héroes”, como se
considera en Cuba a los agentes de inteligencia que se habían infiltrado
en el exilio anticastrista de EE.UU. para frenar una ola de atentados
terroristas en la isla, allá por 1998. La Justicia de ese país lo
condenó a 22 años de cárcel por espionaje. Él, Ramón Labañino y Gerardo
Hernández continúan presos. Sus compañeros René y Fernando González
fueron liberados después de cumplir también largas penas.
–¿Qué significa para usted la palabra libertad cuando acaba de cumplir 16 años de prisión en EE.UU.? –Hay
una libertad que nadie puede quitarte, es la libertad cuando uno se
siente haciendo un bien, es la libertad de cuando se es útil a una causa
justa, es esa libertad que se siente cuando se tiene amor de tanta
gente hermosa y valiente, es la simple libertad del hombre inocente al
que han condenado injustamente a una larga prisión, incluso, a morir en
una prisión. –¿Cuánto lo ayudaron a tolerar el prolongado encierro sus convicciones políticas, su formación dentro de la Revolución Cubana? –Más
que de convicciones políticas se trata de nobles principios en los que
nos educó la Revolución y que aprendimos de nuestro pueblo y su
historia. Hablo de los principios martianos por los que nos guiamos y
llegamos un día a comprender todo lo que encierra ese pensamiento del
apóstol de nuestra independencia: “Patria es humanidad”. La Revolución
nos dio la oportunidad de estudiar en excelentes escuelas con grandes
maestros, a mí me dio la oportunidad de graduarme de una carrera
universitaria en las lejanas tierras de la actual Ucrania, y con un
ingreso muy modesto; sin la presencia de mi padre fallecido muy joven,
mi familia nunca tuvo que preocuparse de si podían o no pagar mis
estudios. Todos los estudios eran gratuitos. Y ese gran logro de la
Revolución de la enseñanza gratuita se mantiene en Cuba. –¿Sus
creaciones como los poemas o las acuarelas pueden considerarse una
parte de su lucha o son tan sólo expresiones artísticas que
contribuyeron a paliar en algo su detención? –Mis
creaciones poéticas y plásticas no sé a veces explicar cómo surgieron.
Creo que son el resultado de mi formación, tanto en el hogar como en las
escuelas. En cada etapa esas creaciones han sido un arma para la
resistencia, pero por sobre todo son una muestra de la esencia humana de
los Cinco. –La
prensa de Miami fue determinante para influir sobre el jurado que los
condenó, según se denunció judicialmente, y la de EE.UU. en general casi
no trató sus casos. ¿Cree que los medios pueden modificar esa postura? –Voy
a responder con una vivencia. Cuando comenzó nuestro juicio, aquel 27
de noviembre de 2001, en la Sala de la Corte había reporteros de muchos
medios de prensa, no sólo de los medios de Miami. Los grandes periódicos
fueron muy cautelosos al comentar el inicio de nuestro proceso
judicial. Un buen día desaparecieron todos de la sala, ¿dejando sólo a
quiénes? Pues a aquellos reporteros que eran pagados por el gobierno
para crear una campaña contra Cuba y contra nosotros. ¿Quién dio la
orden de retirada? No sé. ¿Quién puede dar la orden para modificar eso?
Tampoco lo sé. Pero hay preguntas que, aunque no se sabe la respuesta
exacta, uno deduce de una manera u otra. Es increíble que el juicio más
largo de la historia de una corte de la Florida, y creo que hasta de
todo el país, con una cantidad significativa de testigos, algunos que
ocuparon y ocupan altos cargos militares y de gobierno, con toda la
repercusión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, se haya
silenciado de la manera en que se ha hecho. –Entre
los 16 años en prisión y otros ocho que llevaba en EE.UU. antes de ser
detenido suma casi 24 fuera de Cuba, ¿cómo imagina hoy a su país? –Por
varias vías recibimos constantemente noticias de Cuba. Las leemos con
mucho interés. Miro las fotos en cada publicación con mucho amor.
Interrogamos a nuestros familiares hasta los mínimos detalles sobre cada
cosa del barrio, del pueblo, de la vida diaria. Sabemos que no es lo
mismo que estar allí, donde se palpa el calor del pueblo y nuestros
cotidianos avatares. Pero la verdad es que a Cuba siempre la imagino
hermosa, digna, sonriente, habladora, jaranera, hospitalaria, tal y como
es nuestro pueblo. –Alguna
vez dijo que mirar a sus dos campeones, sus hijos Antonio y Gabriel,
equivalía a hacer desaparecer todos los muros de la prisión. ¿Cómo y
cuándo se imagina el día de su liberación? –El
día de mi liberación, como dice mi adorada madre, será “mucho para un
solo corazón”. Pero tenemos el corazón preparado para ese día. Sabemos
que llegará para los tres que quedamos del lado de acá. Y lo imagino
como otro punto de partida para otras tareitas, rodeado del amor de mis
campeones y de muchos otros amores, a quienes deseamos darles un fuerte
abrazo. –¿Qué sensación le deja el gran movimiento de solidaridad internacional que recibió y sigue recibiendo la causa de los Cinco? –La
primera sensación que siento cuando pienso en la inmensa solidaridad,
creciente e indetenible que nos rodea, es el amor que tienen tantas
personas a Cuba y a nuestro pueblo. Muchas personas, que incluso nunca
han estado vinculadas con el proceso revolucionario cubano. Cuando han
conocido de nuestra situación nos escriben, nos muestran su apoyo,
asisten a una actividad, preguntan, buscan más información. Saber que
todos ellos de una u otra manera reclaman nuestra libertad nos hace
sentir muy optimistas y fuertes. –¿Cómo
analiza ciertas demostraciones de respaldo que tienen dentro de EE.UU.
como, por ejemplo, las de los maestros de Seattle que apoyan la
exposición de sus cuadros o de varios intelectuales? –Tenemos
muchos amigos dentro de los Estados Unidos. En mi caso, tengo amigos de
donde vivía, la pequeña ciudad de Key West, una islita situada lo más
al sur del territorio estadounidense. Esos amigos desde mi arresto me
escribieron cartas y aún me escriben. Nunca se han olvidado de mí ni yo
de ellos. En verdad fueron mi mayor apoyo en los momentos más difíciles y
fueron un apoyo para los Cinco, porque todos nos poníamos contentos con
cada carta que me llegaba. Fuente Página 12, Argentina
La muestra "Yo me muero como viví" de uno de los cinco luchadores cubanos contra el terrorismo, Antonio Guerrero, quedó inaugurada en la Sala del Ciudadano, en la urbanización Neue Vahr de la norteña ciudad alemana de Bremen.
Thilman Rethelmen, artista alemán y organizador del evento, valoró
que "en cada una de las acuarelas de Antonio se observaba la
sensibilidad humana y humildad que lo caracterizan".
La exposición recibió el apoyo de las organizaciones de solidaridad
con Cuba en Bremen y de la Red de Solidaridad con Cuba en Alemania
(Netzwerk Cuba). Por su parte, Héctor Corcho Morales, encargado
de los asuntos culturales de la embajada de Cuba en Alemania, al dejar
inaugurada la muestra agradeció a los organizadores esta posibilidad. El
diplomático resaltó que la exposición realiza un recorrido por varias
ciudades alemanas desde abril cuando quedó inaugurada en Berlín.
Compuesta por quince acuarelas, expone el sufrimiento de los cinco
durante estos quince años de injustas condenas y contribuye a divulgar
la verdad sobre el caso de estos luchadores antiterroristas, a la vez
que destaca las cualidades artísticas del autor. El
espacio fue propicio para que el funcionario cubano pudiera actualizar a
los presentes sobre el caso de Los Cinco y presentará en premier en
Alemania el documental "Justicia en Londres" del realizador cubano Roberto Chile.
Esta película refleja momentos de la audiencia de la Comisión
Investigadora sobre el caso de los Cinco efectuada el pasado 7 de marzo
en la capital británica. "La jornada constituyó una importante
acción por dar a conocer la verdad sobre el caso de Los Cinco y por
solicitar una vez más justicia y la liberación de Antonio, Ramón
Labañino y Gerardo Hernández", destacó la embajada de Cuba en un
comunicado de Prensa. La sede diplomática resaltó que al evento
asistió numeroso público entre los que se destacaron miembros de la Red
de Solidaridad con Cuba, de grupos de solidaridad y periodistas,
quienes se sensibilizaron con el caso.
Por Omar Stainer Rivera
“El hombre puede ser destruido, pero nunca derrotado”.
Ernest Hemingway
En Florence nunca había encontrado a un rival de consideración. Siempre
jugaba para obtener beneficios menores como un cigarrito o una revista
Playboy. Yo tenía mi prestigio bien ganado entre los presos, y prefería
caminar entre casillas blancas y negras que envenenarme con “Sábado
gigante”. En prisión las diversiones son pocas, lo otro que me quedaba
eran las partidas de dominó doble seis por 50 planchas al derrotado.
Bueno, eso de que no había encontrado a un rival de consideración fue
hasta que apareció otro cubano; cuña del mismo palo. El tipo no
impresionaba por su físico, pero se hablaba mucho sobre él: que si era
un espía, que si dominaba no sé cuántos idiomas y hasta ruso, que si
escribía poemas y recibía mil cartas. Puro alarde de prisión, pensé.
Concretar la partida no fue tan fácil, sobre todo porque me llevó un
tiempo encontrarlo en el patio. Y tampoco aceptó mi propuesta de
sacrificar a un rey con su reina a cambio de alguna cosa. Solo logré que
cambiara de parecer cuando dije una palabrita que únicamente tendría
sentido para un cubano. Frunció el seño de una manera muy particular,
hizo una mueca con su boca y puso como condición que se jugara porque
sí, sin ningún tipo de apuestas.
Desde ese día ha pasado mucho tiempo, pero lo recuerdo como si hubiera
sido ayer. Tenía un estilo ajedrecístico diferente al mío, bien plantado
y metódico, mientras yo era arriesgado e impetuoso. Aprendí a
conocerlo, cuando se sabía perdido hacía con su boca la misma mueca que
cuando lo conocí, y entonces yo me las arreglaba para cerrar con broche
de oro y darle la última estocada.
En una ocasión me habló de su madre, la viejita maravillosa que lo
esperaba en Cuba. Esa mujer se echó una familia a cuestas cuando su
padre se murió, y él le había fallado solamente cuando salió corriendo
del barbero, cuando no se dejó inyectar y cuando se escapó para comprar
sellos en Obispo. Me contaba, entre sonrisas y pesares, que después que
llegaba de la Lenin salían tomados de la mano como adolescentes
enamorados, y recorrían las calles de La Habana y hasta comían en el
Mandarín; ¡joder, ya me gustaría a mí comerme una de esas maripositas
chinas! Ese día me sorprendió, porque lo común era que yo hablara como
un papagayo, mientras él ripostaba que esa era la estrategia más vieja
del mundo inventada para sacar de paso y descentrar al rival.
Pero lo primero que me impresionó era que no hablaba de su causa. Los
presos nos pasamos la vida diciéndonos mentiras, que entramos por esto o
por aquello. ¿Por qué un tipo como tú está en este antro de perdición?
“Vine a este país a mezclarme con uno locos de la Florida”. Y el loco
era él, solo que no lo sabía.
La tercera o cuarta vez que jugamos me dijo que algún día me invitaría a
jugar en Santo Suárez, “porque todo vuelve a sus orígenes”. Aunque
después jugó en Víbora Park, en el portal de su vecino Pedro quien no se
separaba de la botella, fue realmente ahí donde aprendió los secretos
del ajedrez, con su tío y sus piezas fabricadas en hueso.
Cuando yo era un muchacho, me gané un jueguito de ajedrez que al cerrar
el tablero las fichas se quedaban dentro; me gustaría saber qué fue de
ese juego, pero a quién diablos le voy a preguntar. Él dice que tuvo uno
parecido; se lo compró su mamá con el último cupón de los 12 años, por
la misma fecha en que se moría su padre.
Un día le dije que era medio mentiroso y se rió con una carcajada exagerada:
- Ah, con que no me crees, pues te cuento que tengo un pariente panameño
que se llama Paco Pérez y que es campeón nacional de su país.
¿Quién se va a creer que alguien tiene un tío campeón de ajedrez, y que para colmo, se llama Paco Pérez?
- Cuando nos veamos en Cuba, te regalaré un juego japonés que me regaló
mi primo Paco Pérez y que me acompañó en Ucrania, Panamá y Estados
Unidos. Es de metal y las fichitas tienen imán para que no se caigan.
Después que le infringí las primeras cinco derrotas se las ingenió para
conseguir unos libros sobre ajedrez. Cuando lo volví a ver le dije que
leyera todo lo que quisiera, pero que ni con trampa me iba a ganar. Leer
esos libros para él fue bueno -me confesó- “porque me recuerdan el día
en que el viejo se apareció con unos libros de Capablanca para
complacerme”.
Y ahí me hizo toda la historia: que si jugó pelota en no sé qué club
antes del 59, que si le hicieron un contrato en Estados Unidos como
pelotero semiprofesional. Yo nunca se lo dije, pero sentía envidia de su
familia.
Lo que si le dije muchas veces era que tenía tipo de conquistador. Yo
quería que me hablara de mujeres, y cuando sentí la suficiente confianza
le pregunté directamente y se sonrío -siempre sonríe-. Tomó un aire,
como si fuera el último aire de alguien que se dispone a un asunto
interminable, y solo atinó a decir “sufrir y amar es una redundancia”.
Unos días después me dijo que su primera novia oficial se parecía a la
Massiel, que con Delgy se comprometió en Ucrania, y que en ese propio
país conoció a una rubita llamada Tania. Al final estuvo Maggie y en la
Lenin se metió hasta en un coro de una danza africana para ganar puntos
en el colectivo femenino.
Había acabado de recibir una carta de Tania -la rusita- y estaba que no
cabía dentro de sí. En el 78 desembarcó en Kiev con Manuel. Él iba a
estudiar algo que tenía que ver con aviones y cosas de esas y el otro
era como económico. La mayor cantidad de muchachas estaban a donde
Manuel, por eso mi amigo no salía de esa facultad. Y de esa manera
conoció a su Tania, una historia que tuvo una carta duración; a veces
las mejores cosas tardan mucho en llegar y se van presurosas.
Después que yo hacía la ceremonia de tumbarle su rey, él hacía la misma
mueca y solo le ponía fin diciéndome “eres un infeluta”. No lo hacía
mucho caso, sobre todo porque no tenía ni puta idea de qué quería decir
con aquello y no me daba la gana de preguntarle. Lo veía como una manera
en la que se desquitaba por no poderme vencer en el ajedrez. Hasta que
no pudo más y él mismo me preguntó si yo sabía lo que quería decir
“infeluta”. “NO”. Se tiró una carcajada rampante y cubana y me dijo
“mira chico, que eres mitad infeliz y mitad hijo de p…”. Y era verdad.
Nunca había conocido a un Silviomaníaco. Le dije que lo había escuchado
solo un par de veces, pero que no me gustaba, y menos cuando se ponía la
mano en la oreja. Él decía que eso era porque yo no lo conocía y me
daba unas clasecitas. La trova, Latinoamérica, protesta, rebeldía. El
tipo cantaba bien, y le recomendé que dejara el ajedrez a un lado y que
se dedicara a la cantadera.
Dice que cuando era un muchacho en su familia hicieron un grupito y que
se presentaron en muchos lugares, hasta en el Pico Blanco del Saint
John. El tipo le metía en la costura al asunto y cantaba a Rafael, “yo
soy aquel…”. En Key West hasta tomó clases de canto gratis del profe de
Maggie, que por cierto, ella hacía óperas en San Carlos, en el mismito
lugar donde habló Martí.
La prisión de Florence es un infierno. La vinieron a poner donde el
diablo dio las mil voces y nadie lo escuchó. Es un pueblito
requetechiquito, al que solo he visto cuando me han trasladado hacia
Denver. Nosotros nos entreteníamos a veces imaginando cómo serían las
personas, entrar a un bar de dos puertas de madera al estilo oeste y
pedir una cerveza. Yo siempre he querido ir hasta Cañon City, la ciudad
más grande del condado Fremont; está como a 12 kilómetros de aquí. Y mi
amigo se ríe de mis cosas, pero es una risa cómplice. Ahora mismo hay un
frío que pela, como dos grados, y él dice que vaya clima para tomarse
una cerveza.
En una ocasión pasamos unos cuantos días sin vernos porque nos habían
decretado el cabrón “lock down”, una especie de castigo colectivo por
algo de lo típico en una prisión. Había escuchado por las tuberías que
están en la parte superior de la celda -una de las vías de comunicación
de los presos- que unos nazis blancos estaban celebrando el cumpleaños
de Hitler y que se fajaron con los negros.
Cuando lo volví a ver y le
puse el tablero delante, cambió la mirada y lo noté alejado y triste.
Entonces me contó que ese domingo lo habían ido a ver su mamá y su
hermana, que se escucharon unos disparos y suspendieron la visita. Nadie
merece eso.
Cuando le comunicaron que sería trasladado de prisión me llamó a un lado y me habló muy pausadamente.
- Te haré una última anécdota: En 9no grado me bequé en la vocacional de
Vento. Un día veo a una gran cantidad de estudiantes jugando ajedrez
durísimo y me acerco y pregunto si se puedo jugar. Me miran como a un
pez que iban a meter al jamo, pero comenzaron a salir derrotados los
mejores jugadores de la escuela. Tal fue la espina que le clavé a uno,
Jorge Vidal, que años después, estando en la Lenin, me invitó a que
jugáramos otra vez y acabó conmigo porque se había dedicado a estudiar
ajedrez. Hoy lo entiendo, así que te espero en Cuba para el desquite;
ah, y para darte el jueguito japonés con imán, y con cerveza.
Y ese día entendí que hay hombres que no conocen la derrota, hombres como mi amigo, que nunca serán derrotados.
NOTA:
Este cuento está inspirado en la vida del Héroe de la República de Cuba
Antonio Guerrero. La mayoría de los pasajes narrados son reales.
Incluso, en Florence había un recluso a quien Tony se le hizo muy
difícil vencer en el ajedrez.
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Rosa C. Báez
Lectura, coleccionismo, música, política,
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