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Por: Iliana García Giraldino /Siempre con Cuba Fotos: Orlando Perera
y prensa cubana

Este 17 de diciembre, al cumplirse un año del ansiado regreso a la Patria
de Gerardo, Ramón y Antonio, para unirse a sus hermanos Fernando y René, hemos
llorado de emoción nuevamente al repasar las imágenes de aquel histórico día y
revivimos el colosal impacto en nuestro pueblo y en amigos en todo el mundo de
la noticia: ¡Los Cinco ya están en casa!
Hoy en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos fue recordada la trascendental jornada,
junto a Fernando, su humilde y sencillo compañero, vicepresidente de la
institución, a quienes todos felicitaban y deseaban abrazarlo con fuerza,
deseando que llegara también esa
vehemente manifestación de cariño y admiración a sus hermanos de lucha.
Se
proyectaban las imágenes del regreso, el descenso del avión, el encuentro con
Raúl, las entrecortadas palabras de
Gerardo diciéndole que estaban listos para nuevas misiones; el reencuentro con
Fernando y René; las expresiones de ternura para los familiares; las miradas
donde se mezclaban la felicidad, el amor, el júbilo incontenible y el brillo de
las lágrimas. El estremecedor homenaje de Ramón a su madre ausente; el calor de
la gente en los barrios, los saludos conmovedores de los vecinos, la fusión con
el pueblo desbordado de alegría. Días después el concierto de Silvio, la canción
emblemática El Necio, cantada por Los Cinco, que brazos en alto lanzaban al
cielo libre de Cuba su determinación “Yo me muero como
viví”.
El video trajo la imagen de nuestro querido Comandante en Jefe Fidel Castro, cuando afirmaba
convincentemente: “Solo les digo una cosa: ¡Volverán!” Y una vez más se
cumplieron sus palabras.

En el acto en el ICAP los compañeros estaban impresionados, no pocos se
enjugaban las lágrimas. Fernando revivía sus emociones de aquel día. Mientras
recibía las felicitaciones de sus compañeros de trabajo expresaba “cada vez que
veo esas imágenes me emociono mucho”.
Minutos después salía hacia una actividad. Hoy se reunirán Los Cinco,
“pasaremos el día juntos”, decía.
Los cubanos recuerdan aquel 17 de diciembre. También los amigos de Cuba y
todas aquellas personas que en el mundo se sumaron a la causa de Los Cinco. No
olvidarán cómo conocieron la noticia, todo el valor y solidaridad contenidos en la
batalla por su libertad durante años.
Momentos inolvidables atrapados en un día de un año, espacio del tiempo
que no alcanza para tanto amor y futuro, por eso viven en cada
amanecer.
Por Nyliam Vázquez García La Isla entera celebró a lo grande los acontecimientos de ese día y sobre todas las cosas, la felicidad de cinco familias «Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos
al derrame de colores…»
Silvio Rodríguez
Nada indicaba que aquel 17 de diciembre
sería el día de los abrazos más añorados por esta tierra. Después de
los primeros rumores, la ansiedad creció hasta ser tangible. A las 12:00
meridiano, la voz firme del Presidente confirmó los motivos de una
felicidad largamente postergada y el país se estremeció: Gerardo, Ramón y
Tony, ya estaban en casa.

Los primeros abrazos. Foto: Estudios Revolución
Han pasado 365 días de esa jornada memorable. Hace 365 días que
Antonio Guerrero, el primero en bajar de aquel avión, registró el
instante de pisar tierra y luego ver bajar a sus hermanos como uno de
los más trascendentes de su existencia. Ese es también el tiempo
transcurrido desde que Ramón se llevara por primera vez a la boca una
cucharada de azúcar, después de muchos años; o que Gema recibiera, aún
en la panza de su madre, la primera caricia de papá, los primeros
arrumacos en su voz. La noche del 17 de diciembre de 2014 fue la primera
que René y Fernando durmieron realmente en libertad.

La familia, 27 de noviembre de 2015. Foto: Ismael Francisco
Cuba entera celebró a lo grande los acontecimientos de ese día: el
inicio del proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con
Estados Unidos, pero, sobre todas las cosas, la felicidad de cinco
familias. En los más disímiles rincones del planeta, quienes por más de
cinco lustros habían impulsado la solidaridad y el amor que nos retornó a
ese quinteto de patriotas, estallaron de alegría.

Intenso reencuentro. Foto: Estudios Revolución
Saberlos en casa fue constatar nuevamente que Fidel siempre cumple:
«Solo les digo una cosa: ¡Volverán!». Allí estaban los muchachos para
retomar la vida que les intentaron arrebatar, para recordarnos con su
sencilla existencia que los héroes son de carne y hueso.
Después han venido los días interminables de tocar la realidad de un
país que nunca los dejó solos, de ponerle rostro a tanta gente que los
acompañó de mil maneras y les dio fuerzas, como confesara Gerardo, para
resistir el día a día en prisión inmerecida, lejos de todo y de todos
los afectos.
Gracias, Gracias, Gracias… la palabra más repetida por nuestros
Cinco. Los gestos entrañables, los impulsos de tantas emociones a lo
largo de todo el año todavía no terminan de apaciguar sus espíritus
incansables. En un intento imposible porque todos sientan ese
agradecimiento, ellos se multiplican y aun así no se sienten
satisfechos. Demasiados años y mucha gente valiosa a la que abrazar. Sin
embargo, todo aquel que hizo suya la causa de los Cinco se siente
completo en la libertad, en las sonrisas perennes, en la certeza de que
estos cubanos buenos ya están arropados por sus familiares, en la tierra
a la que le entregaron lo mejor de su juventud, viviendo la
cotidianeidad postergada.
Entonces, este 17 de diciembre vuelve a ser jornada de júbilo, de
abrazos, de extasiarse en la luz de los ojos de Gema, porque Gerardo fue
siempre la preocupación mayor de sus hermanos; en la hermosa sonrisa
que él le ha tatuado en el rostro a su Adriana con su sola presencia, de
imaginar que aquel beso primero de Ramón y Elizabeth es el de todos los
días, de confirmar que Mirta, la madre de Tony, es por fin feliz sin
reservas… de celebrar el milagro que solo el amor y los esfuerzos de
muchos consiguen, porque Cuba, desde hace un año, fue «tomada» por los
Cinco. Fuente Juventud Rebelde
 En
la mente de muchos compatriotas y amigos de la Revolución en el mundo
entero todavía permanecen frescas aquellas horas del 17 de diciembre del
2014 cuando, además de anunciarse el inicio de un proceso para el
restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos,
fueron liberados los tres luchadores antiterroristas que aún
permanecían prisioneros, injustamente, en aquel territorio norteño.
No pocos lloraron al ver las imágenes del arribo, ese mismo día, de
Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero
Rodríguez a su querida y entrañable patria, donde en el propio
aeropuerto recibirían el abrazo sincero del General de Ejército Raúl
Castro, de sus familiares y los hermanos de lucha Fernando González
Llort y René González .
Vendrían después incontables jornadas de emociones y homenajes, como el
concierto de Silvio Rodríguez, en el cual esos cinco cubanos de pueblo
corearon a voz en cuello, junto al trovador, las canciones que habían
sido como bálsamos para el espíritu en los años de prisión.
Pero fue, sin dudas, el más memorable de esos momentos el 24 de febrero
de este año, en la celebración por el aniversario 120 del reinicio de la
Guerra de Independencia, cuando el Presidente cubano les entregó el
título de Héroes de la República de Cuba -otorgado desde 2001- y además
les impuso la Orden Playa Girón.
Las primeras expresiones de gratitud en medio de aquel acto solemne
fueron para Fidel, “un hombre que nos enseñó que la palabra rendición no
existe para un revolucionario”; también a todos los cubanos y amigos de
la solidaridad mundial que abrazaron la causa de Los Cinco fue dedicada
tan alta condecoración.
Con sus muestras de aliento y cariño, este pueblo nunca perdió la fe en
el ansiado regreso de esos hijos ilustres de la Patria, y tal como
vaticinó el líder histórico de la Revolución, lo harían con la moral y
la frente bien altas, pues nunca defraudaron la confianza depositada en
sus corazones, ni los más nobles ideales por los cuales habían soportado
-al menos tres de ellos, más de 16 años de encierro-, y a riesgo de sus
vidas habían penetrado grupos contrarrevolucionarios anticubanos con
base en la Florida.
El ansiado encuentro con quien prometió ¡Volverán!, ocurrió justo a los
73 días después de pisar suelo patrio, y tal cual se esperaba fue
tierno, emotivo, como de padre que recibe a sus hijos, en el que además
del anhelado abrazo no faltaron las anécdotas, las jaranas, los
recuerdos de tristeza por los seres queridos ya no presentes, pero sobre
todo resultaron cinco horas alegres y profundas por las reflexiones de
Fidel.
Reconocimiento especial merece la solidaridad internacional, tan
decisiva como la lucha que libró el pueblo cubano por la libertad de
René, Fernando, Antonio, Ramón y Gerardo.
En la medida que se conocía del caso de Los Cinco, de las
arbitrariedades de la administración estadounidense y la mafia
cubano-americana contra ellos, se fueron sumando a la campaña mundial
por su excarcelación más gobiernos, parlamentos, juristas, movimientos
sociales, personalidades, y organizaciones obreras, estudiantiles,
femeninas, campesinas, artistas e intelectuales.
No podían faltar entonces los recorridos por varias naciones de casi
todos los continentes, donde han sido homenajeados con altas
condecoraciones y en las que han agradecido tan desinteresada y sincera
ayuda.
La Patria de Simón Bolívar fue la primera en privilegiarse con la
presencia de Los Cinco, quienes sin quitarse el polvo del camino
acudieron a la estatua de El Libertador a rendirle homenaje.
También hubo sentido tributo al eterno Hugo Chávez, en el Cuartel de la
Montaña de Caracas, y en el propio suelo bolivariano fueron condecorados
con la Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela, en su primera
clase.
Con mucha humildad nuestros Héroes han recibido los agasajos y, sobre
todo en su Patria, han pedido nuevas tareas ante los enormes desafíos
por vencer, como la de exigir a Estados Unidos que ponga fin al injusto
bloqueo económico, comercial y financiero hacia Cuba, le devuelva el
territorio guantanamero que ilegalmente ocupa con una base militar, y
cese su guerra subversiva contra la Isla, sin olvidar tampoco el combate
de cada compatriota contra las insuficiencias internas e indisciplinas.
Conocedores bien, como José Martí, del monstruo, pues vivieron -y
sufrieron- en sus verdaderas entrañas, seguramente a René, Fernando,
Antonio, Ramón y Gerardo no les sorprendió el anuncio del 17 de
diciembre de 2014, cuando en medio de la alegría por el regreso a su
querida tierra de los tres luchadores que faltaban, el presidente
norteamericano dejó bien claro que en la política hacia la mayor de las
Antillas cambiarían los métodos, no los objetivos.
En realidad, durante el año transcurrido han cumplido el pedido que el
28 de febrero les hiciera Fidel en su inolvidable encuentro: que
invirtieran una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente
útil a nuestro pueblo.
Su ejemplo y prestigio son de utilidad para las batallas que se deben
librar ante las pretensiones imperiales contra Cuba, América Latina y
otros pueblos del mundo, las cuales exigen una dosis de unidad
revolucionaria, patriotismo, resistencia, sacrificios, inteligencia y
permanente fe en la victoria, pero también de entrega y pasión por la
causa en la que se cree.
Podría hablarse entonces de satisfacción inmensa para Los Cinco, y por
qué no, de felicidad en este 2015, un año que les ha regalado la alegría
de estar en familia, de cantar y bailar el tema que más gusta, de
paladear el verdadero sabor criollo, de abrazar a una pequeña Gema, de
amar plenamente.
(Tomado de ACN)
http://www.radiohc.cu/especiales/exclusivas/78905-los-cinco-y-un-ano-de-felicidad
Por Gilda Vega Cruz Ya los Cinco estuvieron en su casa, la Cujae.
Ayer se realizó la tan anhelada visita de Gerardo y Ramón a la Cujae y
con esta ya son 6 los encuentros realizados en la Casa de los Cinco con
nuestros Héroes.
Fue una tarde de lujo, ellos acompañados de Adriana, Elizabeth, Ailí y
la periodista Eva Golinger llegaron a las 2 de la tarde y en una reunión
intima con los coordinadoras de la Red, activistas, representantes del
Buro Sindical y del Comité del PCC a la que se incorporó después la
Rectora y un vicerrector y la directora de Recursos Humanos hicimos un
recuento del trabajo realizado por la Red durante los 16 años de
encierro.
Más tarde a las 3 se realizo el encuentro con trabajadores y estudiantes
a los que se sumaron otros compañeros de la Red que siempre están
presentes María Clara, Carmen, Concha, Luisa, Santiago “Rony” Feliu,
Paul Evrad de Bélgica y otros que seguro se nos escapan.
Las preguntas a los Héroes vinieron fundamentalmente de los estudiantes
que con interesantes e inteligentes reflexiones permitieron a Gerardo y
Ramón profundizar en sentimientos y convicciones que los llevaron a
resistir las condiciones de la prisión.
No faltaron la poesía y la canción y la iniciativa de nuestros hermanos
de firmar los marcadores de la Red para que todos tuvieran un recuerdo.
La grabación completa de lo que allí ocurrió estará muy pronto en el sitio de la Red y esperamos que la disfruten.
Quedaron cosas pendientes y vendrán tareas futuras así que la
oportunidad de estar con nuestros hermanos y sus familias nos brindaran
nuevas oportunidades de aprender y participar en la elaboración de esta
parte de la historia de Cuba.
Tomado de la Revista Nueva Réplica. Fotos Alvite
Gerardo habla a nombre de los 5.
Todo quedó atrás. Sufrimos mucho en los
quince años de injusto castigo que padecimos. La mitad de nuestra
angustia y amargura no la conoció siquiera nuestra familia; nunca la
comentamos para no acrecentar su dolor. Todo, sin embargo, lo hemos
olvidado y hoy, a nombre de los 5, puedo decir con absoluta honestidad
que no guardamos odios ni rencores para Miami.
Si fue mucha la pena del cautiverio, mucho mayores resultaron el amor de
nuestras familias y el apoyo imbatible de nuestros compatriotas que nos
ayudaron a soportarlo. Sabemos cuántos norteamericanos y
cubano-americanos nos respaldaron también sin que no siempre pudieran
revelar sus sentimientos.
Las rejas se cerraron un día tras nosotros, pero a partir de ahí muchas
fueron las manos que en todas partes del mundo se tendieron a nuestro
favor. Para todos, nuestro más profundo agradecimiento. Nada bajo ni deleznable hubo en nuestra
actuación contra los Estados Unidos de Norteamérica. Lo que hicimos fue
contribuir en la medida de nuestras posibilidades a librar a nuestro
pueblo de la muerte. Estamos muy felices de encontrarnos de
nuevo en la patria. En mi caso personal, esa felicidad se acrecentó, el
pasado 6 de enero, con el nacimiento de Gema que vino a colmar los
mejores anhelos de mi esposa Adriana y míos. Es una niña, y me
perdonarán mi debilidad de padre, bellísima; adorable para decirlo en
una sola palabra. Después de 55 años de distanciamiento, incomprensiones y tirantez entre
Cuba y Estados Unidos, a ella le tocó nacer en una nueva etapa de las
relaciones entre los dos países, una era que traerá otros retos y otras
esperanzas. 
 
Por Patricio Montesinos 
Muy
pocas personas, incluidos los propios Cinco cubanos antiterroristas que
fueron encarcelados injustamente durante largos años en Estados Unidos,
podrían imaginarse cuántas emociones emanarían en ellos, en su pueblo, y
en todos los amigos de la mayor de las Antillas que unidos batallaron
por su definitiva liberación.
Para
Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Antonio Guerrero, Fernando González y
René González, de seguro fue un sueño regresar a su Patria,
reencontrarse entre ellos, con sus familiares y amistades cercanas, y
especialmente ser recibidos por sus compatriotas como merecen esos
Héroes de la Paz: con honor, respeto, cariño, alegría entre lágrimas, y
el calor humano que siempre brindan los cubanos a cualquier persona
luchadora por las causas justas de los más desposeídos. Los
Cinco, como se conocieron internacionalmente, reciben hoy el
reconocimiento de millones de personas, porque la vida y la historia
siempre premian con amor a los dignos, y a quienes los defienden, por
sus convicciones y principios. Cuba
vive desde el 17 de diciembre pasado, luego de ser excarcelados
Gerardo, Ramón y Antonio, días de inmenso regocijo y unidad, expandidos
por Latinoamérica y todas las regiones del planeta tierra, y que pasarán
al vasto historial de su Revolución, nacida en 1959, entre los más
recordados. ¡Volvieron!
es la palabra más reiterada entre los cubanos, en las redes sociales y
en medios de prensa, tras cumplirse la promesa que el Verdadero Amigo
Fidel Castro hizo en público en 2001, cuando expresó entonces: los
luchadores antiterroristas ¡Volverán! Y
cierto, ya están en la tierra que los hizo hombres meritorios, con un
premio especial para Gerardo, el nacimiento este 6 de enero de su
primera hija, nombrada Gema, fruto de su inmenso amor con Adriana Pérez,
que resistió todos los embates, y que venció por la resistencia, como
triunfaron las ideas de los Cinco con el respaldo incansable de sus
esposas, familiares más allegados, además del de los cubanos, y hombres y
mujeres anónimos solidarios con su causa. El
ejemplo de esos Héroes de la Paz jamás podrá ser borrado por nada ni
por nadie, porque resplandece el de otros tantos grandes que ya no están
entre nosotros, como el Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, el
Gigante Comandante venezolano Hugo Chávez, y el Indomable luchador
antiapartheid, Nelson Mandela, quienes encandilaron con su coraje y
firmeza a sus adversarios. Los
Cinco constituyen el más reciente referente para las nuevas
generaciones de cubanos, latinoamericanos, caribeños y de otras
latitudes, de que para lograr que nuestros pueblos sean verdaderamente
libres, independientes y soberanos, hay que ser sobre todas las cosas
sus dignos representantes. *Periodista
español, corresponsal de Cubadebate en Madrid
Por Yldefonso Finol, @IldefonsoFinol 
Observar
a los Cinco Héroes cubanos entre el público en un recital de Silvio
Rodríguez, coreando como todos los presentes las canciones antológicas
del primer trovador, me produjo esa emoción muy especial que sólo las
querencias raigales producen. El ejemplo de estos cinco hombres es digno de enseñarse por generaciones. Pero es que el mismo Silvio es un icono de la dignidad cubana, plasmado con letras de oro en El Necio. Esa
pasión patria que Silvio y Los 5 comparten, la veo en los rostros
anónimos de jóvenes trabajadores y estudiantes que cantan a garganta
tendida un repertorio que evoca, provoca y convoca una vida con vocación
de humanidad. Es
el pueblo cubano que conocí en 1982, con el que viví durante el bienio
1988-89, al que seguí unido por fuertes lazos solidarios desde mi
adolescencia; pueblo al que admiro y amo profundamente. Me
asalta entonces la reflexión sobre ese mágico sentido de pertenencia
que une a millones de seres humanos diversos en una unicidad cósmica:
Patria. Las
causas sublimes suelen generar relaciones de hermandad que trascienden
lo sanguíneo. Cuba es una cantera de esa fraternidad universal amasada
con el maíz de las hazañas populares. Es la épica que da la fuerza moral
a un colectivo, más allá de todas las limitaciones y obstáculos que se
le atraviesen en su empeño. No hay revolución sin épica, y no se llega a ella sin la ética, que es la estética de lo histórico. El
pueblo cubano, como muy pocos en el mundo, es dueño de un acervo
político original y fecundo: Asalto al Moncada, Desembarco del Granma,
Sierra Maestra, 1º de Enero, Bahía de Cochinos, Primera Revolución
Socialista, Periodo Especial, seis décadas de resistencia
antiimperialista vencedora de bloqueos, sabotajes, terrorismo,
aislamiento. Trinchera
victoriosa que se ha fortificado en los sacrificios y el paradigma del
esfuerzo, con dolorosas decisiones a que obligaron situaciones
amenazantes de ese legado inmaculado. Heroísmo,
austeridad, verticalidad de principios, claridad política, son virtudes
que el liderazgo pregona con su ejemplo, con la inmensurable talla
moral de Fidel y El Che, custodiada hoy por Raúl y toda la honesta grey
martiana. Yo
no celebro ningún gesto imperialista, por benévolo o rectificador que
este parezca, ni me apresuro a adivinar desenlaces fácticos del devenir
modélico; exalto sí, el potencial de una nación que comulga en sus
convicciones de soberanía y utopía, es decir, que no renuncia a lo que
tiene, ni a lo que sueña. Cuba
tiene unas ventajas realmente extraordinarias que le vienen de la luz
de sus héroes y mártires de todos los tiempos; de los caídos, y de
aquéllos como Silvio y Los 5, que no se venden ni se doblegan. Enviado por su autor por correo electrónico para Cubacoraje *Economista. Presidente de la Comisión Nacional de Refugiados. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. FOTO Roberto Morejon
Por Rafael Cruz Ramos* “ ...soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día, los muertos de mi felicidad... ”

Las personas comenzaron a gritar ¡Fidel!, ¡Fidel! y yo miré
a todos lados buscándolo hasta que lo vi subir al escenario en cinco cuerpos,
en cinco formas de heroísmo, y se plantó gigantesco en los zapatos de Ramón, se
transformó en los hombros de René, en la cabeza enhiesta de Gerardo, en la
lucidez callada de Fernando, en la euforia de Tony. Las personas seguían
gritando porque también lo veían y Silvio le dio voz cuando cantó El Mayor, ese
himno del amor y de la patria.
Entonces, como un sortilegio mágico, ya no estaban en una
noche de plaza rodeados de miles, sino en una isla cósmica, gigantesca,
rodeados de millones y todos gritaban ¡Fidel!, ¡Fidel! Desde las galaxias y los
horizontes las voces se volvieron nuevamente música. Ramón tomó el micrófono y
nos dijo a todos Necios, esa palabra que desde los 90 tiene un nuevo
significado; algo así como mentar las vergüenzas y los empujes.
Los Cinco, los miles, los millones cantaron, juraron,
exigieron a las palmas y a las mareas, a las puestas de sol y a los logaritmos
del riesgo, que bajo todas las estrellas caídas o los volcanes desatados, nada
ni nadie nos va a poner un dogal, un código de barras o una yunta.
Que la muerte nos sorprenderá con la misma camisa de la
vida, del juramento, del trueno y de la mínima flor.
Y las personas gritaban ¡Fidel!, ¡Fidel! Los cantantes
tenían barbas y los músicos rombos rojinegros en las gorras, los millones
tenían las manos grandes, los ojos de pícaro rebelde, las voces que encantan y
liberan. Ya nada podía impedir que llegara La Era parturienta: desde las
tinieblas del hueco, desde las hogueras del rencor y La Era no solo fueron unos
acordes de guitarra y percusión, sino un nacimiento de soles sin ataduras, una
ALBA que viene desde las montañas, una redención andina, sierramaestrina, que
nos envuelve a todos como a los pájaros y árboles voladores, para hacer nacer
un corazón popular, en la nueva tierra.
Allí estaba Fidel, sin los años y con los años, joven y
longevo como un abuelo rejuvenecido que se sabe de memoria la Pequeña Serenata
Diurna; porque él es el inspirador de un “país libre que solamente puede ser
libre” y es, a la vez, la resurrección maravillosa de todos los muertos a los
que le debemos esta noche de libertad, de alegría, de reencuentro.
Esta noche destinada a cargar nuestros amores en hombros y
gritar a todo pulmón con Silvio, con Los Cinco, con Fidel “soy feliz, soy un
hombre feliz y quiero que me perdonen por este día, los muertos de mi
felicidad”.
Dr. en Medicina Veterinaria; Máster en Economía Política;
escritor premiado por la UNEAC. Cuenta con 47 escaladas al Pico Turquino.
Fuente: Turquinauta
Festejan colaboradores de Jaruco en Venezuela y Sierra Leona el regreso de los antiterroristas cubanos Por Marlene Caboverde Caballero 
Los
colaboradores de Jaruco que brindan sus servicios en la República
Bolivariana de Venezuela y en Sierra Leona se sumaron a la celebración
que estremeció la Isla este 17 de diciembre por el regreso de Gerardo,
Antonio y Ramón, tres de los Cinco, y el anuncio de la normalización de
las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. El
médico de San Antonio Rotceh Ríos Molina, quien enfrenta el Ébola en
Freetown, Capital de Sierra Leona, transmitió en un mensaje a la
periodista Marlene Caboverde de Radio Jaruco que escucharon con emoción
las palabras de Raúl en Radio Rebelde y el discurso de Obama transmitido
por el canal de televisión británico BBC. Enfatizó
que las buenas nuevas llegan precisamente en momentos de mucho trabajo
para los profesionales de la salud cubanos del Contingente Internacional
Henry Reeve, y dijo que él y sus compañeros ahora están más
comprometidos con la misión de ganar más vidas a la terrible epidemia
del Ébola que aota esa nación de África Occidental. Por
su parte, el instructor de arte de Jaruco Yadán Hernández Ojeda
manifestó en un mensaje enviado por la vía del correo electrónico, que
en la Ciudad de Caricia, Distrito Capital de Caracas significó para
cubanos y venezolanos un alegrón tremendo saber que los cinco
antiterroristas cubanos están por fin todos juntos en la Patria. También
envió una felicitación al Comité Alas de libertad de la Primaria Pelayo
Cuervo de San Antonio de Río Blanco, centro donde trabajaba en el
momento de partir hacia Venezuela, y expresó que se trata de una
victoria ganada también por el amor y la esperanza de las maestras
Meibis y Ania, principales activistas del movimiento a favor de los
Cinco, en Jaruco. A
ese mensaje, los pioneros del Comité Alas de libertad respondieron que
aunque se puso fin a la infamia con los Cinco, continuarán impulsando
otras acciones, a partir de enero, las cuales estarán dirigidas a apoyar
a los galenos cubanos en África Occidental y exigir el fin de los
conflictos bélicos en Palestina y justicia en el caso de los 43
normalistas desparecidos, en Ayotzinapa, México.
Foto de los niños del Comité Alas de Libertad (cuarta generación). 5to
grado, Escuela Primaria Pelayo Cuervo Navarro , San Antonio de Río
Blanco, el el momento en que Raúl daba la noticia del regreso de Los
Cinco
Por Rosa C. Báez 
Va
pasando ese temblor obsesivo que me agarró ayer en cuanto oí la frase
"Liberaron a Gross" y la esperanza se me tiró al cuello para hacerse
certeza a las 12 meridiano, cuando Raúl nos dijo "Como prometió Fidel, en junio del 2001, cuando dijo: ¡Volverán!, arribaron hoy a nuestra Patria, Gerardo, Ramón y Antonio". Antes,
ya los tuits de René, las llamadas, los correos de acá y allá me habían
dado una seguridad que se me desparramaba en el alma pero que sólo se
hizo grito, llanto, sollozo desgarrador, verdadera alegría, a la voz de
Raúl… Fue
entonces la búsqueda todo el día de unas imágenes que esperaba, el
desahogo en unas letras que me llevaron a enero de 1959, las respuestas
eufóricas a amigos de todos los continentes, más risas y más lágrimas,
las felicitaciones de todos, especialmente dedicadas a mí… a tal punto
que el cuerpo me traicionó y no pude compartir el añorado concierto de
Vicente Feliú. Entonces,
llegó el "Estelar" que nunca fue tan estelar como anoche… las imágenes
esperadas, los abrazos, las lágrimas y risas compartidas… en un momento,
Tony, mi hermano Tony, mi Manito querido, miró a la cámara y fue
mágico, sentí como si me mirara… luego oír la voz de Gera, verlo
acariciar tan dulcemente a Adriana, la pasión desbordada de Eli ante al
abrazo de su gigante de cuerpo y de alma… lloré con ellos, reí con
ellos… Y
entonces, hasta mí llegaron las voces de tantos que me han acompañado
en estos años de lucha… sentí sus abrazos, sus risas… se unían los vivos
y los muertos, los que están al alcance de una llamada telefónica o los
que allende el mar, cruzando continentes, han estado siempre codo a
codo en la batalla… Aquí a mi lado estaban Natacha Santiago, Pablo
Kilberg, Miranda Vallero, Miriam Mijares (mis correos personales).
Estaba también Sergio Garanzini que me acompañó en la aventura que fue
trabajar los poemas de Tony y convertirlos en el libro de los Enigmas y también Silvano Forte, con el que dimos la vuelta al mundo con los poemas de Un lugar de retiro… nada menos que en once idiomas, empeño al que también pusieron ánimo y fe Samuel Trigueiros e Ida Garberi… ¿Cómo
dejar de mencionar a mi hermana queridísima Marta Speroni, y a Irene y
Toto? ¿Cómo poder reír esta risa sin sentir el eco de la de Graciela
Ramírez, Alicia Jrapko, Bill Hackell, Gloria La Riva o Marlene
Caboverde? ¿Las menciones de Arleen y el apoyo de Vicente el Tinto
Feliú? ¿Y como no mencionar a Martin Schwander y Srec'ko Vojvodic', cuya
ayuda y la de sus Comités de Solidaridad me permitieron seguir esta
batalla en las redes virtuales? Hay tantos otros nombre… alguien leerá este texto y pensará ¡Ah, cómo Rosa olvidó mencionarme! Y tendrá en parte razón, pero sólo en parte, porque la lista sería interminable… Todos y cada uno están acá conmigo. Finalmente
quiero agradecer a los familiares de los Cinco… el cariño siempre
presente de Magali, de Irma, de Maruchi, Mirtha, de Maria Karla… la
solidaridad de Rene y los mensajes de Gera que atenuaron mi dolor ante
la pérdida de mi viejecita que tanto soñó este día… el afecto de Eli, de
mi Rosi, de Adrianita siempre ternura… la risa de Olguita cuando
conseguí colarme en la foto entre ella y Rene… pero sobre todo, el
inmenso orgullo de haber compartido tantos mensajes, tantas "tareítas"
con mi Manito Tony, el haber sido un poco su cómplice y haber aprendido
tanto buscando para él… Ahora solo me falta el abrazo de cada uno de ellos. Y la foto, para darle envidia a Marta Speroni!
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